18.6.09

Experimento

A las 7:51 de la fría mañana del 12 de enero de 2007, un hombre blanco, relativamente joven, vestido con pantalones vaqueros, una remera de manga larga y una gorra de béisbol de los Washington Nationals bajó de un automóvil de alquiler frente a la boca del metro de Washington DC, más precisamente la estación L´Enfant Plaza. Llevaba un estuche de violín.

Descendió por las escaleras mecánicas, pagó su pasaje, ingresó a las plataformas y se ubicó en uno de los andenes, detrás de un tacho de basura.

Sacó el violín de su estuche, colocó este abierto a sus pies, puso en su interior algunas monedas como "cebo", se posicionó de frente al público que pasaba apurado, afinó el instrumento y comenzó a tocar.



Ejecutó seis piezas en cuarenta y tres minutos, mientras mil noventa y siete personas transitaban frente a él, abstraídas en sus urgencias y preocupaciones. No olvidemos que se trataba de la hora pico (ya eran casi las 8 de la mañana) de un día de invierno, laborable, en el subterráneo de la gran capital norteamericana. L´Enfant Plaza se encuentra en pleno microcentro de Washington, donde están ubicados casi todos los edificios del gobierno federal, y, como es lógico, la inmensa mayoría de los pasajeros se dirigían a sus trabajos, mayormente empleos públicos. Burócratas de nivel medio, analistas financieros, especialistas en presupuesto, consultores informáticos, todos bajaban o subían de los trenes a escasos metros del esforzado violinista.

Que, mientras su "público" desfilaba incesantemente en un vértigo de carreras hacia ninguna parte, sudaba sobre su instrumento y se afanaba en hacer oír su primera pieza.


Johann Sebastian Bach, el padre del lenguaje musical moderno, tuvo veinte hijos de dos esposas diferentes. De estos veinte muchachos y chicas, como era usual en la época, sólo siete sobrevivieron a su padre, siendo los varones músicos y compositores célebres por derecho propio.

La primera esposa de Bach (que le dio siete hijos) fue su prima segunda, Maria Barbara Bach. El compositor fue contratado como Kappellmeister por el Príncipe Leopold de Anhalt-Cöthen —Bach sentía que sus patronos anteriores no apreciaban su talento y, siendo Leopold músico y compositor él mismo, creyó que con él podría dar rienda suelta a su creatividad— y, por tanto, la numerosa familia debió mudarse de Weimar a la capital de Leopold, Cöthen. Johann Sebastian se alejó así de la ciudad que lo había visto ir preso por defender su modo de componer.

El gran compositor, que sabía que Leopold era calvinista (rama del cristianismo que prácticamente no utiliza música religiosa), dedicó, por tanto, los cinco años que pasó con el príncipe a componer música profana. Así nacieron los celebérrimos conciertos brandemburgueses, las suites orquestales, un concierto para dos violines, las seis suites para cello y las sonatas y partitas para violín, la mayoría de estas piezas compuesta alrededor de 1720.


La partita es un género musical desarrollado por Bach como una evolución de la suite: en el caso que nos ocupa, el alemán construyó con minuciosidad de arquitecto tres, que deben ejecutarse alternadamente con tres sonatas (sonata, partita, sonata...), todas ellas para violín solo.

La cuarta de estas piezas es la partita n° 2 en Re menor, y fue compuesta en 1720, poco tiempo después de la trágica muerte de la esposa de Bach, con lo cual este quedaba solo en el mundo para cuidar de sus siete hijos.

La historia misma de la partitura es tremenda: muchos años después, alguien decidió comprar algo de carne. ¡El carnicero envolvía los trozos vendidos en las partituras de las seis sonatas y partitas autógrafas de Bach! Debemos a este anónimo carnívoro haber salvado estas piezas de la destrucción.


La partita n° 2 (BWV 1004) es la más difícil de las seis sonatas y partitas, que a su vez son consideradas las más difíciles piezas para violín jamás compuestas. Esto se debe a que, en sus años en Cöthen, Bach conoció y se hizo amigo de J.P. von Westhoff, que en aquellos tiempos era el violinista más virtuoso del mundo. Conociendo muy bien la obra de Bach, von Westhoff lo estimuló a que escribiera algunas piezas de extremada complejidad técnica a fin de lucirse en su ejecución. Bach, como es fácil imaginar, no se hizo rogar y, en efecto, le entregó las seis piezas. Es obligatorio decir que cualquier violinista capaz de tocarlas decentemente en verdad se lucirá ante cualquier público.

Tocar esta partita exige dominar todos y cada uno de los aspectos de la interpretación del violín, o al menos todos los conocidos en tiempos de Bach. Para que se entienda: nadie que domine algunas técnicas violinísticas y no otras puede tener éxito en la empresa. Se debe manejar perfectamente a todas, lo cual significa que es una obra compuesta exclusivamente para virtuosos. Muy pocos violinistas actuales se atreven a incluirla en su repertorio, porque conocen muy bien el gran escollo que acabamos de explicar.




La partita está dividida en cinco movimientos: Allemanda, Corrente, Sarabanda, Giga y Ciaccona, la última de las cuales dura catorce minutos (un tiempo extremadamente largo y un esfuerzo agotador para cualquier violinista), superando con mucho la duración de los demás movimientos sumados. Bach parece haberla compuesto poco después de la muerte de Maria, por lo que, a pesar de su formato de danza, la ciaccona tiene un carácter fúnebre fuertemente perturbador. Es tan especial, tan difícil, tan poderosa, tan diferente de todas las otras piezas para violín nunca compuestas, que normalmente se la ejecuta sola, sin siquiera la compañía de las otras cuatro partes de la partita.

En ella, Bach inventa la improvisación jazzística libre tres siglos antes de la aparición del jazz. Es la única ciaccona que compuso, y, además y para colmo de los colmos, la pieza es en realidad una sonata completa en sí misma, una sonata autocontenida dentro de una danza. Hay distintos movimientos en esta "sonata sub-ciaccónica", que alternan tiempos rápidos y lentos, todos escritos a diferentes ritmos y en diferentes tempos. Los especialistas aseguran que esta pieza contiene toda la sabiduría armónica, tonal y rítmica de su creador, comprimida en sus más de catorce minutos de duración.

Se comprende, entonces, el temor que los violinistas le demuestran: la pieza más difícil que existe para el violín, compuesta por el más grande compositor de la historia de la Humanidad. No es poco.

El violinista del subte describe así a la pieza: "No sólo es una de las más grandes piezas de música jamás escritas, sino uno de los más grandes logros del ser humano. Es una pieza espiritualmente poderosa, emocionalmente profunda, estructuralmente perfecta. Además, está compuesta para violín solo".

Si el lector piensa que es solamente la opinión de un pobre músico callejero, permítaseme transcribir lo que dijo Johannes Brahms sobre la misma obra, en una carta dirigida a Clara Schumann: "(Bach) escribe sobre un pentagrama un mundo completo, poblado de los pensamientos más profundos y de los sentimientos más poderosos. Si yo pensara que pudiera haberla compuesto yo, incluso haberla concebido, estoy completamente convencido de que el exceso de excitación, esa experiencia que hace sentir que la tierra tiembla, me hubiera vuelto loco en un instante".


El lector lo ha adivinado: el joven violinista del subte de Washington abrió su pequeño recital, precisamente, con una perfecta ejecución de la ciaccona de la partita n° 2 en Re menor. Si alguno de los pasajeros del andén hubiera sabido algo de música para violín, de inmediato habría comprendido que el joven de la gorrita era un virtuoso sin discusión posible.

Pero hay otro detalle insólito en esta historia: la evolución tecnológica de los violines modernos los ha hecho diferentes de aquellos que se construían en tiempos de Bach, motivo por el cual hay pasajes de la ciaccona que no se pueden ejecutar correctamente en un violín moderno. Y acabamos de decir que la ejecución del muchacho fue perfecta. No hace falta más que sumar dos y dos para entender lo que ocurría.


Antonio Stradivari, el más grande constructor de violines de la historia, nació en Cremona en un día no determinado del año 1644. Cuando tenía 14 años comenzó a trabajar como aprendiz en el taller del notable Nicolò Amati, lo cual le permitió dominar todas las técnicas de la luthiería y los secretos constructivos de los violines que Amati vendía.

El año de 1680 encontró a Stradivari ya instalado en un taller propio de la Piazza San Domenico de Cremona, donde las mejoras que el joven introdujo a los diseños de Amati de inmediato le granjearon una enorme fama de luthier.

Algunas de estas mejoras nos son desconocidas, pero las que hemos descubierto consisten, por ejemplo, en un radical cambio de la forma del arco. Sus violines presentan distintos espesores de la madera —calculados matemáticamente— y una fórmula secreta del barniz, más oscuro que el de Amati, que genera un sonido incomparablemente superior. Finalmente, Stradivari experimentó con distintas proporciones entre el ancho y el largo de sus instrumentos, y nunca se dio por totalmente satisfecho con los resultados, ya que siguió cambiando las formas hasta bien entrado el siglo XVIII.

Como la calidad de los instrumentos depende fundamentalmente del talento de su constructor, pero también influye en gran medida la calidad de la madera, los mejores Stradivarius (forma latina del apellido de su diseñador) son los de 1715, año en que la cosecha de madera fue de calidad excepcional. Con todo, los violines de 1685 a 1725 son de calidad soberbia, aunque no tan buenos como los del año 15.

Los Stradivarius auténticos se reconocen por la firma latina del constructor: Antonius Stradivarius Cremonensis Faciebat Anno y la fecha ("Antonio Stradivari de Cremona estuvo haciendo [este instrumento en el] año..."), mientras que los manufacturados por sus hijos dicen Sotto la Desciplina d'Antonio Stradivari F. in Cremona y la fecha ("Bajo el método de Antonio Stradivari, hecho en Cremona en el año..."). Todos los violines que llevan esta última son posteriores a 1730. De más está decir que muchas falsificaciones de calidad también incluyen estas leyendas.

Stradivari construyó, aparte de violines, guitarras, violas, cellos e incluso un arpa. Llegó a completar en vida —murió en 1737— al menos mil ciento un instrumentos de perfecta factura, de los cuales sólo seiscientos cincuenta han llegado hasta nosotros.


El famoso cellista Yo-Yo Ma toca el cello llamado "Stradivarius Davidov". Mstislav Rostropovich interpretó con su cello "Stradivarius Duport" hasta su muerte en 2007. La sección de violines de la Filarmónica de Viena ejecuta los Stradivarius "Ex-Arnold Rose", "Ex-Hämmerle" (1709), "Ex-Smith-Quersin" (1714), "Ex-Viotti" (1718), "Ciaccona" (1725) y "Ex-Halphen" (1727), además de un cello. Itzhak Perlman se presenta con su "Stradivarius Soil", construido en 1714. La Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos posee cinco Stradivarius: tres violines, una viola y un cello. El Museo de Música del Palacio Real de Madrid es propietario de los Stradivarius "Spagna I", "Spagna II" y el cello y la viola "Corte de España". La Orquesta Sinfónica de Nueva Jersey tiene en su sección de cuerdas el mayor número de Stradivarius efectivamente utilizados para ejecutar en público. El coleccionista Rodman Wanamaker poseía el "Stradivarius Cisne", último instrumento confeccionado por Antonius antes de morir. La Universidad de South Dakota alberga una de las dos guitarras Stradivarius conocidas, una de las once violas da gamba (convertida más tarde en cello), una de las dos mandolinas y uno de los únicos seis violines Stradivarius que conservan el diapasón original. El Museo Ashmoleano de la Universidad de Oxford guarda el "Stradivarius Mesías", que —por motivos de conservación— nunca ha sido tocado en tiempos modernos.


Lo que el hombre de a pie mejor conoce de los Stradivarius es que son caros.

Y lo son en verdad: el 16 de mayo de 2006 un comprador anónimo pagó 3.544.000 dólares por el "Stradivarius Martillo". El "Stradivarius Lady Tennant" costó 3.032.000 dólares, y en 2007 se vendió otro por más de 2.700.000. El "Stradivarius Salomón Ex-Lambert", construido en 1729, le salió a su propietario la friolera de 2.728.000 dólares. Y conste que no estamos hablando de Stradivarius de la mejor cosecha, 1715.


Si algún transeúnte se hubiese detenido a mirar con atención al violinista que tocaba la ciaccona de Bach en la estación de subte, hubiera podido observar que el frente de su violín estaba perfectamente intacto, con su barniz rojo oscuro, rico y de buen grano. Sin embargo, si hubiera alcanzado a observar el fondo, lo hubiera encontrado hecho un desastre, lleno de rayones y desconchones, tantos que le hubieran dado pena.

¿Por qué un violinista tan competente dejaría a su violín en tal estado?

Porque es un violín que no se puede barnizar. Como hemos dicho, uno de los secretos constructivos de Stradivari era la fórmula secreta de la composición del barniz utilizado en la terminación de sus violines, secreto que murió con él, ya que ni siquiera sus hijos pudieron reproducir el mismo barniz exacto.

Y el violinista del subte estaba ejecutando a Bach nada menos que en el "Stradivarius Gibson Ex-Huberman", construido en 1713. Entre 1713 y 1715 Stradivari compró tres extraordinarias cosechas de arce, abeto y sauce. El "Gibson", pues, no va a ser rebarnizado jamás, porque es posiblemente uno de los diez mejores Stradivarius que existen.


El Stradivarius del subte, luego de un largo periplo desde su construcción en 1713 hasta el siglo XIX, quedó en manos de una familia francesa de rancio abolengo. En 1890 y tantos, el instrumento fue comprado por la empresa británica W.E. Hill and Sons, que a su vez se lo vendió al célebre violinista inglés Alfred Gibson, que ya poseía una viola Stradivarius. El violín fue vuelto a comprar por Hill en 1911, y vendido nuevamente al muy joven y virtuoso violinista polaco Bronislaw Huberman. En 1919 le fue sustraído de su habitación de hotel en Viena, pero la policía lo recuperó en pocas semanas. El viernes 28 de febrero de 1936 se lo volvieron a robar, esta vez de su camarín del Carnegie Hall. Huberman estaba en esos momentos en escena, tocando frente al público en su otro violín, un Guarnerius. Sabiendo que el instrumento estaba asegurado, Huberman notificó inmediatamente a la policía. Siguió una larga y penosa investigación que no arrojó resultados, y, finalmente, la compañía de seguros Lloyds de Londres abonó a Huberman la suma total del valor del violín en aquellos tiempos: 30.000 dólares. De este modo, la aseguradora se convertiría en propietaria legal del Stradivarius si este llegaba a aparecer.


En esta oportunidad, lamentablemente, nadie pudo encontrarlo hasta cincuenta y un años más tarde.


Al día siguiente del robo, un pequeño de doce años de edad llamado Edward Wick se encontraba ayudando a su padre en su negocio, situado a pocas cuadras del Carnegie Hall. Era miembro de una familia de músicos: su padre tocaba el corno francés y su madre el piano. El pequeño Ed estaba estudiando este último instrumento y también tomaba clases de mandolina. Y, ese día, un titular del New York Times le llamó la atención: "Roban el violín de Huberman en el Carnegie".

Pasaron los años, y Edward decidió dedicarse a una actividad muy relacionada con la música: se convirtió en luthier, y se especializó en la reparación de instrumentos de arco.

En 1946, Edward conoció a John Burnett, director de la Sinfónica de Danbury. Burnett era un excelente violinista, un conocido profesor y un influyente director de orquesta.

Conociendo la capacidad pedagógica de Burnett, Ed y su esposa Ann (cantante lírica) decidieron enviar a su pequeña hija Joan a aprender violín con él. Sin embargo, el gran artista se interesó más en el padre que en la hija: convenció a Ed de comenzar a estudiar cello, le encontró talento, y a los seis meses lo contrató para tocar en la Sinfónica. Pronto, además de ejecutar, Ed era el luthier oficial que reparaba todos los instrumentos de cuerda de la orquesta.


Cierto día, Wicks recibió autorización para examinar el violín de Burnett: se trataba de un Amati, pero no de los construidos por Nicolò, sino por el padre de este, Girolamo. Este era un instrumento tan excelso que su propietario anterior —y mediocre violinista— había sido el mismísimo Duce fascista Benito Mussolini.

En 1983, Ed puso un aviso en las páginas amarillas, publicitándose como reparador de instrumentos y luthier. Esta publicidad llamó la atención de un hombre llamado Julian Altman, que lo contactó explicándole que era violinista profesional y que necesitaba alguien que le arreglara un problema en su violín.


Nacido en Nueva York, Altman había tocado en la Sinfónica Nacional entre 1940 y 1944, pero luego había encontrado una mayor fuente de ingresos tocando en bares y restaurantes, en actos y en eventos políticos.

Wicks recuerda la oportunidad en que Altman le llevó el violín: "Estaba nervioso. Tanto, que en un momento encendió y fumaba dos cigarrillos a la vez". Altman sacó el violín de su estuche y dijo que necesitaba un nuevo diapasón, y que uno de los lados de la caja de resonancia se estaba abriendo. Además, deseaba que le colocara nuevas crines a sus dos arcos.

El luthier observó que ambas superficies del violín evidenciaban un uso muy intenso. Al tomarlo en sus manos, comprendió que se trataba de un instrumento de calidad inusitada. De inmediato encontró la firma, y exclamó: "¡Dios mío, es un Stradivarius!". "No, no, sólo es una copia que me regalaron cuando joven", repuso Altman.

Wicks no quiso ponerse a discutir con el cliente, a pesar de que, según su larga experiencia, estaba convencido de que el Stradivarius era auténtico. Por lo tanto, le dijo que haría las reparaciones solicitadas, y le pidió que regresase tres días más tarde.

Esto provocó una nueva reacción de nerviosismo en Altman: no estaba preparado para separarse de su violín por tanto tiempo, lo que convenció a Wicks aún más de que la pieza era auténtica. Pero el luthier consiguió tranquilizar al instrumentista, que comenzó a contarle detalles de su vida y su carrera. Le explicó que había sido músico en la radio, haciendo dúo con su hermana, también violinista. Y así siguió la conversación, hasta que Alman se sintió lo suficientemente cómodo como para dejar el violín.

Durante los dos días que siguieron, Wicks adaptó el mango nuevo, reparó la rotura cerca del diapasón y colocó las crines nuevas en los arcos.

Cuando su propietario regresó, de inmediato tomó el arco y se puso a tocar algunas melodías para probarlo. Su técnica demostró a Wicks que se trataba de un verdadero violinista de calidad. Seguro de que se trataba de un Stradivarius, el luthier esperaba con el corazón en la boca el veredicto acerca de las reparaciones efectuadas. Y la víscera cardíaca se le detuvo de golpe cuando el instrumentista se detuvo en medio de una frase y exclamó: "¡Por Dios santo! ¿Qué ha hecho usted?". Pero enseguida agregó: "Nunca ha tenido un sonido tan hermoso..." y se dedicó a girar por la habitación tocando, absolutamente fascinado con la nueva encarnación de su instrumento. Lo que ambos ignoraban es que la mujer de Ed, Ann, estaba arriba, asomada al hueco de la escalera, sorprendida por los extraordinarios sonidos que venían del taller.

Mientras tanto, Wicks contó a Altman que él tocaba en la Sinfónica, dirigida por Burnett, y lo invitó a presentarse para dar una prueba. Altman aseguró que le interesaba y que lo haría el día del próximo ensayo de la orquesta.

Cuando Altman se retiró, ella bajó y le preguntó qué era ese instrumento tan especial, que producía un sonido tan glorioso. "Bueno", dijo su marido, "yo creo que lo que acabas de oír es ni más ni menos que un Stradivarius".


Y así fue: Altman llegó al siguiente ensayo, se sentó junto a James Humphreville, el director que dirigía en ese momento, y comenzó a colaborar, a ayudar, a sugerir técnicas, estilos de ejecución y otras cosas.

Luego de eso, comenzó una amistad de Altman con Ed y Ann, los tres ligados por sus intereses musicales. Comenzaron a salir a cenar y a ir a conciertos, junto con la amante de Altman, Marcelle Hall. Era una amistad que todos deseaban que durara para siempre, pero el destino se confabuló para que eso no ocurriera. Apenas dos años después de haberse conocido, estaban los cuatro comiendo en un restaurant chino, cuando Altman comenzó a quejarse de un fuerte dolor de estómago. Sin embargo, ese malestar quedó relegado cuando Hall lo denunció por violación de una de sus nietas. Altman fue arrestado, juzgado y recibió fecha de sentencia, la cual esperó en libertad.


El 20 de marzo de 1985, Altman tocó el timbre de la casa de Wicks, no con el estuche de la primera vez, sino con un estuche especial para dos violines: el que había reparado Wicks y otro distinto. Altman explicó lo de su juicio y dijo que en seis días recibiría sentencia y temía ser condenado y acabar en prisión.

Entregó a Wicks los dos violines y una caja cerrada, y le rogó que tuviera en su poder y le guardara esos objetos hasta que él regresara, sin hacerlos ver ni entregárselos a nadie. Le hizo firmar un recibo que decía textualmente: "Recibo de Julian Altman en custodia: dos violines, cuatro arcos, un estuche doble para violines y una caja de cartón conteniendo joyas de hombre, gemelos, monedas, piedras preciosas, anillos, un reloj y otros artículos de joyería". Wicks aceptó hacer ese favor a su amigo y firmó el recibo, quedándose con los objetos.


En un giro increíble de los acontecimientos, Marcelle Hall, la misma mujer que acababa de denunciar a Altman por abusar sexualmente de su nieta menor de edad, voló con él a Las Vegas para casarse. El 26 de marzo de 1985, Altman se declaró culpable de "poner en riesgo la salud de una menor" y evitó de esta forma el juicio por estupro. Fue sentenciado a un año de cárcel y encerrado en la prisión de Bridgeport.

La flamante esposa, que no sabía manejar, pidió a Wicks que la llevara en su auto hasta la prisión para efectuar su primera visita a Julian. Wicks accedió. Visitaron a un Altman con aspecto de muy enfermo, y en el viaje de vuelta, la mujer se lamentaba incesantemente: "¡Cómo es Julian...! Si yo supiera dónde tiene escondido ese violín...". Como es de esperarse, Ed no abrió la boca.

Poco tiempo después, el prisionero fue diagnosticado como portador de un cáncer de estómago en etapa terminal. Antes de morir, se quejó ante Wicks de la manera "despiadada" en que Marcelle le preguntaba por el paradero del instrumento. Pocos días más tarde, finalmente reconoció ante su mujer que el violín era realmente un Stradivarius y que se hallaba en poder del luthier.

En menos de lo que se tarda en contarlo, la mujer se apersonó en el taller de Wicks y le exigió la devolución de los objetos. Wicks no estaba seguro de si debía entregárselos, así que llamó a la prisión y solicitó la autorización del moribundo. El violinista le dijo que estaba bien.

Wicks le entregó la caja y los violines, y Marcelle, revisando el forro del estuche, encontró recortes de diarios de 1936 que daban cuenta de los grandes recitales de Huberman, con lo cual se convenció de que el Stradivarius era el que le había sido sustraído al gran virtuoso polaco tantos años atrás.


Julian Altman murió el 12 de agosto de 1985 y sus restos fueron cremados. Las cenizas fueron depositadas en su tumba junto con su violín, pero Wicks, que estaba presente en el funeral, se dio cuenta enseguida de que no era el Stradivarius sino el otro instrumento.

Marcelle contrató una firma de abogados para que procedieran a hacer certificar la autenticidad de su violín. Cuando los expertos dictaminaron que se trataba del ejemplar "Gibson Ex-Huberman", la viuda pasó más de un año negociando con la aseguradora que le había pagado a Huberman por el robo, intentando obtener una recompensa por haber recuperado el tesoro. El arreglo fue que, vendido el instrumento en subasta, Lloyds entregaría a Hall nada menos que un cuarto del valor obtenido. Luego, lo enviaron a restaurar nuevamente.


El 8 de mayo del 87, Hall celebró una enorme fiesta que duró dos días, haciendo honores al retorno del "Stradivarius Gibson Ex-Huberman" a la escena musical mundial. El festejo salió en todos los diarios y fue transmitido por televisión. En el verano del mismo año se cumplían los dos siglos y medio de la muerte de Stradivari, y la ciudad de Cremona celebró el aniversario con una gran exposición pública de 48 Stradivarius. Junto al "Stradivarius Soil" de Perlman se encontraba el "Gibson" de Altman y la viola que había pertenecido a Alfred Gibson.

De regreso a Londres, el violín fue vendido por Lloyds al violinista inglés Norbert Brainin, director del prestigioso Cuarteto Amadeus. El precio fue de 1.053.903 dólares, y, por consiguiente, Marcelle Hall terminó cambiando la virginidad de su pequeña nieta por la nada despreciable suma de u$s 263.475,75. Pero, justicia poética mediante, la suerte le sería adversa: la hija del primer matrimonio de Altman le entabló una disputa legal, argumentando que en la sucesión de su padre no había sido incluida la recompensa, y el juez le hizo lugar. Por consiguiente, Hall tuvo que entregar el dinero a la sucesión, además de un 10% (más de 26.000 dólares) por cada año que poseyó la recompensa en su poder. Así que la mujer tuvo que depositar los 263.475,75 de la recompensa y un interés de 105.390,28, lo que totaliza una cifra final de 368.866,03 dólares. Al fin, la honestidad de su nieta demostró, como veremos, ser muy, muy cara.


Entre los puntos de la resolución del juez, se encontraba el hecho de que Altman nunca había presentado prueba alguna del modo en que el "Gibson" había llegado a su poder. Marcelle tuvo que presentarse al juzgado para decir lo que sabía: Altman le había dicho que había comprado el Stradivarius a un amigo por la suma de 100 dólares al día siguiente de que el mismo fuera robado del concierto de Huberman. Pero poco antes de morir confesó habérselo robado por orden de su madre, que decía que era el instrumento adecuado para que su talento fuera reconocido. Vivía cerca del Carnegie Hall y tocaba en un restaurante ruso ubicado en la misma manzana. Se había hecho amigo de los guardias de seguridad del auditorio, y les regalaba cigarrillos y cigarros, diciéndoles que él cuidaría las puertas por ellos mientras salían a fumar. En uno de esos momentos, en un intermedio de su interpretación en el restaurante, entró al teatro, corrió escaleras arriba, tomó el violín de Huberman y lo escondió bajo su grueso abrigo ruso. Marcelle Hall confesó que había dicho a Lloyds la primera historia (la del amigo y los 100 dólares) pero no esta, la que estimaba verdadera.

El tribunal sentenció a Hall a pagar lo que se ha explicado y dejarlo dentro de la sucesión y ella apeló, llegando hasta la Suprema Corte de Connecticut, que en fallo dividido (4 a 1) dio la razón al magistrado inferior y le quitó el dinero que a esas alturas (1996) ya ascendía a más de medio millón de dólares debido a los intereses. El 18 de marzo de 1998 la mujer se declaró en quiebra. Murió en 2001 en la más negra miseria, malviviendo de su cheque de la Seguridad Social.


Un joven de 36 años (el violinista subterráneo de nuestra historia) pronto se sintió atraído por el "Stradivarius Gibson". Él poseía el "Stradivarius Tom Taylor", construido en 1732 por Stradivari (a pesar de que en ese tiempo había dejado la mayor parte del trabajo de su taller en manos de sus hijos), pero sabía que este otro "sonaba de modo incomparablemente superior".

El "Stradivarius Tom Taylor" del violinista del subte tiene también una larga y rica historia, pero, como es usual, conocemos sólo la última parte de ella. Estuvo en manos del eximio organista John Camidge aproximadamente desde 1819. En 1837 se lo vendió al Reverendo William Flower, que ya poseía numerosos instrumentos de Stradivari. Flower utilizó el "Tom Taylor" en el Festival Musical de Norwich en 1839. A la muerte del religioso, el violín fue heredado por su nieto Tom Taylor, quien dio su nombre al instrumento. Este murió a su vez, pasando el Stradivarius a manos de su esposa, la famosa cantante, compositora, pianista y violinista Laura Wilson Barker. Ella lo utilizó durante toda su carrera, tocándolo, entre otros, junto a Paganini y Spohr. Laura murió en 1905, y su hija vendió el violín a un alemán, que a su vez se lo entregó al comerciante de instrumentos antiguos Hammig. Lo compró Erich Lachmann en 1927, fue exportado a Estados Unidos en 1928 y llegó a la Colección Wurlitzer. Wurlitzer lo vendió a Albert F. Metz, que se lo prestó a la joven artista Patricia Travers para que lo ejecutara en sus giras. Luego pasó a poder de Jacques Gordon, director de la Orquesta Sinfónica de Chicago, que, además, había comprado en 1944 uno de los "Stradivarius de Rougemont", construido en 1703.

Luego fue adquirido por el violinista del subte de Washington.


El joven conoció en un concierto al nuevo propietario del "Stradivarius Gibson", y Norbert Brainin le permitió tocarlo brevemente, algo comprensiblemente muy raro entre los poseedores de estos sublimes instrumentos. El muchacho dijo: "Es el más impresionante sonido de cualquier violín que yo haya escuchado". Brainin, viendo el negocio que se hacía posible bajo sus ojos, rápidamente replicó: "A lo mejor un día sea suyo. El día en que me venga a ver provisto de cuatro millones de dólares".

En agosto de 2001, el violinista del subte se enteró de que Brainin estaba a punto de vender el "Gibson" a un coleccionista, un industrial alemán que ni siquiera sabía tocar el violín. "Yo lloraba de pena y rabia", dijo. Decidido a evitar tamaño despropósito, de inmediato vendió su "Tom Tyler" en algo más de dos millones, y consiguió que alguien le prestara el resto. Brainin, al ver su determinación y su entusiasmo, le hizo un "pequeño" descuento: se lo dejó en 3,5 millones de dólares. Las negociaciones entre Brainin y el joven violinista duraron sólo dos días, un récord mundial de velocidad para las ventas de este tipo de violines, que usualmente consisten en duras argumentaciones que suelen durar meses.


Así que he aquí el cuadro completo: en el subte de la ciudad de Washington tenemos a un violinista sumamente competente, un verdadero virtuoso, tocando una pieza del mayor compositor de todos los tiempos, para más datos la más difícil pieza para violín jamás escrita, en un violín Stradivarius de excelencia, valuado en más de 3,5 millones de dólares... para un público de transeúntes apurados que casi ni se percatan de su presencia.

¿De qué se trata todo esto?


El protagonista de esta extraña historia tiene hoy tiene hoy cuarenta y un años y se llama Joshua Bell. Nacido en Indiana, su madre tocaba el piano como afición. Cuando el niño tenía 4 años, ella descubrió que robaba bandas elásticas de donde pudiese, las estiraba sobre un cajón abierto y reproducía con este instrumento los sonidos que le oía tocar en el piano. Ver esto y decidir enviarlo a tomar clases de violín fue todo uno. Estudió con Mimi Zweig y luego con el gran Josef Gingold. Su talento era tan sorprendente que a la edad de catorce años, el director Riccardo Mutti lo hizo debutar como solista al frente de la Sinfónica de Philadelphia.


Bell es el mejor violinista del mundo y uno de los tres instrumentistas clásicos norteamericanos más importantes de todos los tiempos. Se recibió de Doctor en Música dos años antes de lo que le correspondía, obtuvo su diploma de violinista a los veintidós años, el premio de Servicios Distinguidos de la Universidad de Indiana dos años más tarde, y ostenta los títulos de Leyenda Viviente de Indiana y de Artista Premiado por el gobernador del mismo estado.

Debutó en el Carnegie Hall a los dieciocho años como solista con la Orquesta Sinfónica de Saint Louis, ganó un premio Grammy en 1993 y un Oscar por su interpretación de la partitura de John Corigliano para la película "El violín rojo", la cual, justamente, ejecutó en su "Stradivarius Tom Taylor".

La primera grabación que efectuó con el "Stradivarius Gibson Ex- Huberman" fue el "Romance del Violín", bajo el sello Sony, que vendió la friolera de 5 millones de copias y se mantuvo en el Top Ten durante 54 semanas, un logro impensable para un disco de música clásica. Acaba de grabar "Las Cuatro Estaciones", de fray Antonio Vivaldi, en lo que muchos reputan como la mejor versión de todos los tiempos de estos cuatro célebres conciertos para violín.



Bell es solista de la Orquesta de Cámara de Saint Paul, profesor de la británica Real Academia de Música, miembro del Comité de Selección Artística del Centro Kennedy, profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), titular del Premio Avery Fisher del Centro Lincoln y profesor de la Escuela de Música Jacobs de la Universidad de Indiana.

Este es el hombre que en la fría mañana de invierno de 2007 tocaba a Bach en el subterráneo de Washington, sin que casi nadie le prestara atención, con la cabeza cubierta por su gorrita de béisbol.


Se le pregunta por los rayones del fondo de su Stradivarius, y Bell responde: "Nuestro conocimiento de la acústica todavía es incompleto, pero él... él sabía". Nunca lo llama por su nombre, pero cada vez que Bell dice "él", se está refiriendo a Antonio Stradivari. No se volverá a barnizar nunca. Y no lo hará porque, como hemos dicho, la fórmula original del supremo barniz yace en una tumba italiana olvidada, junto con las cenizas de su creador. Sabemos que elaboraba su compuesto a base de miel, clara de huevo y gomas arábigas africanas, pero nunca conoceremos las proporciones exactas. El "Stradivarius Gibson Ex- Huberman" es un instrumento tan perfecto que, se lo tome por el diapasón como se lo tome, descansa siempre suavemente apoyado en la muñeca. "Si con una hoja de afeitar le quito un solo milímetro de madera", afirma Joshua, "un solo milímetro de cualquier parte, arruino para siempre su equilibrio sonoro".


Es por el Stradivarius que Bell fue hasta la boca del subte en taxi y no caminando. A pesar de que vive a sólo tres cuadras de L´Enfant Plaza, nadie camina trescientos metros por una gran ciudad con un Stradivarius por el cual pagó 3,5 millones de dólares.

El concierto en el subte fue un experimento sociológico-cultural ideado por el periodista del Washington Post Gene Weingarten, quien, dicho sea de paso, ganó un Premio Pulitzer por el artículo resultante.

La idea era determinar si somos capaces de apreciar la belleza cuando estamos apurados o concentrados en nuestras preocupaciones. Weintgarten entusiasmó a Bell con la cuestión, y consiguió convencerlo de ofrecer un concierto de 43 minutos en el subte en las condiciones que hemos relatado.

¿Qué ocurriría? Esta es la pregunta fundamental que se hizo Weingarten. "¿Qué haría usted si viera en el subte al mejor violinista del mundo tocando en el mejor violín del mundo la pieza más difícil jamás compuesta? ¿Se detendría a escuchar? ¿Le daría un dólar sólo por ser amable? ¿Seguiría de largo disgustado por esta intromisión a su tiempo y su bolsillo? ¿Tomaría una decisión distinta si el violinista fuera malo? ¿Y si fuera bueno? ¿Tiene usted tiempo para apreciar la belleza verdadera? ¿Cuál sería su matemática moral en ese momento?".

Todas estas preguntas quedarían respondidas cuando Joshua ofreciera su pequeño recital a los pasajeros de la estación L´Enfant.


El esquema del trabajo fue el siguiente: Joshua se posicionó en un lugar predeterminado, entre un tacho de basura, un puesto de lotería y el local de una lustrabotas brasileña. Weingarten se colocó en el andén de enfrente y filmó todo el recital con una cámara oculta. Arriba, a la salida de las escaleras mecánicas, otros periodistas del Post detuvieron a cada una de las personas que pasaron frente a Bell, se hubieran detenido a escucharlo o no. Se les dijo que el Washington Post estaba realizando un estudio acerca de las condiciones en que viajaban los pasajeros del subte, y se les solicitó sus números de teléfono a fin de entrevistarlos al día siguiente con preguntas relativas a la seguridad de los coches, la comodidad de las combinaciones y asuntos por el estilo. En realidad, se les preguntaría acerca del violinista. ¿Habría sido trascendental para ellos la belleza que acababan de presenciar?


Dice Weingarten: "No tocaría música popular, porque resultaría familiar para la gente, y esa familiaridad en sí misma concita interés. La prueba no era así. Serían obras maestras que han sobrevivido a los siglos sólo gracias a su brillantez, música que ha sido ejecutada en grandes teatros, conciertos y catedrales. La acústica de la estación se demostró sorprendentemente amable. A pesar de las arcadas utilitarias y el salón intermedio entre las puertas de salida y las escaleras mecánicas, de alguna manera el techo reflejaba el sonido y lo devolvía rotundo y resonante. El violín es un instrumento muy similar a la voz humana, y en verdad, en las manos maestras de Joshua, gemía, reía y cantaba extático, penoso, molesto, adorador, amoroso, agresivo, juguetón, romántico, alegre, triunfal, suntuoso".

Así dio comienzo el experimento.


Weingarten consultó al Maestro Leonard Slatkin, director musical de la Orquesta Sinfónica Nacional, preguntándole qué pensaba que ocurriría. "Supongamos que no lo reconocerán, que lo tomarán simplemente como un músico callejero más", respondió Slatkin. "Aún así, no creo que, siendo un violinista tan bueno, pueda pasar inadvertido. Es cierto que en Europa harían más caso de él... Pero, de más de mil personas, yo creo que treinta y cinco o cuarenta reconocerán su calidad por lo que vale, y setenta y cinco ó cien se detendrán y se quedarán a escucharlo". ¿O sea que usted piensa que se reunirá una multitud?, preguntó el periodista. "Por supuesto", fue la respuesta. "¿Y cuánto cree usted que recaudará?". El director estimó que unos 150 dólares. "Muchas gracias, Maestro. ¿Sabe? No es un caso hipotético. Hicimos el experimento realmente, y nada de lo que usted dice sucedió". "¿Quién era el violinista?". "Joshua Bell". "¡Nooooooo...!".

Nadie le hizo caso. Nadie prestó atención al músico que, tres días antes, había llenado el Symphony Hall de Boston, cuyas últimas butacas habían costado cien dólares cada una; el violinista al que, dos semanas más tarde, cientos de personas escucharían religiosamente de pie en el Music Center de Strathmore porque simplemente no había espacio suficiente para sentarse. Para los pasajeros del subte, ese día el Maestro Bell era simplemente otro músico mendicante callejero más.


Weingarten aprovechó para encontrarse con Bell por primera vez pocos días antes de la navidad de 2006, ocasión en que el músico, residente en Nueva York, se encontraba en Washington para hacer dos cosas: una de ellas era tocar en la Biblioteca del Congreso. La segunda fue visitar la bóveda subterránea del edificio, donde se guarda un violín del siglo XVIII que perteneció al extraordinario virtuoso y compositor austríaco Fritz Kreisler. El curador de la biblioteca sacó el violín de su vitrina e invitó a Bell a probarlo. El sonido sigue siendo perfecto. "Estuve pensando en hacer una gira tocando exclusivamente piezas de Kreisler... en el violín de Kreisler" dijo Bell, sonriendo.


Cuando el periodista le explicó lo que pretendía de él, el joven maestro dijo, sencillamente: "Suena divertido".

Como veremos, no lo fue tanto.


Bell impuso solamente dos condiciones para participar en la experiencia. La primera, como se ha dicho, fue que se le permitiera llevar el "Stradivarius Gibson" en taxi y no a pie como se le había dicho. El periodista le describió la experiencia como "un ensayo acerca de si la gente es capaz de reconocer el genio", y la segunda condición de Bell fue que no se utilizara la palabra "genio" en el artículo. "No me siento cómodo si me llamas así. Genios fueron los compositores cuyas obras interpreto. Mis dotes son sólo interpretativas, y por lo tanto, yo no soy un genio".

El cambio terminológico fue aceptado, y, a lo largo del artículo que ganó el Pulitzer para Weingarten, la palabra "genio" fue reemplazada por "belleza". ¿Serían los pasajeros del subte capaces de descubrir la belleza?


La primera persona que se dio por enterada de la existencia de Joshua en la plataforma del subte apareció cuando este ya había tocado los primeros tres minutos de la ciaccona de Bach. Era un hombre de mediana edad que aflojó el paso al escuchar la música, volvió la cabeza hacia el ejecutante y siguió su camino. Medio minuto más tarde, una mujer puso un dólar en el estuche y se fue. Recién en el sexto minuto de su ejecución la primera persona se detuvo a escucharlo.

"Las cosas nunca mejoraron mucho", explica Wingarten. "De las mil noventa y siete personas que pasaron frente a Joshua en esos cuarenta y tres minutos, sólo veintisiete le dieron dinero, la mayor parte sin siquiera detenerse. Siete de ellos se detuvieron a escuchar por al menos sesenta segundos. No, Maestro Slatkin. Nunca hubo multitud alguna, ni por un solo segundo. Uno puede pasar el video una vez o quinientas: nunca va a ser algo fácil de mirar. Uno puede ponerlo en velocidad rápida: parece un noticiero mudo de la época de la Primera Guerra Mundial: la gente se escurre alrededor de Joshua en cómicos arranques y detenciones, tazas de café en mano, celulares en sus oídos, tarjetas de identificación golpeteando sus barrigas, una lúgubre danza macabra de indiferencia, inercia, y la sórdida, gris corriente de la modernidad. Recién entonces uno se da cuenta: él es el único que es real. Los demás son fantasmas".


Luego de esta penosa descripción el periodista reabre un debate que ha durado desde los tiempos de Platón: ¿Qué es en realidad la belleza? ¿Una cantidad mensurable como quería Leibniz? ¿Una mera opinión como decía Hume? ¿Un poco de cada cosa, teñida por el estado mental del observador como opinaba Kant?

Weingarten comulga con este último (dice que es el que tiene razón), mientras Joshua Bell intenta explicarse a sí mismo qué demonios sucedió en el subte aquella mañana que nunca olvidará. "Al principio", dice, "me concentraba sólo en tocar". Esto es normal, dado lo exigente que es la ciaccona. "En realidad no estaba mirando lo que pasaba a mi alrededor. Cuando uno toca el violín, es un relator, está contando una historia". Pasadas las partes más difíciles de la pieza, y ya algo más relajado, el videotape muestra a Bell cometiendo uno de los peores errores de su vida: arriesga una mirada a su alrededor. "Fue un sentimiento extraño. Esa gente estaba...". Le cuesta decir la palabra. "Estaba... ignorándome". Ahora sonríe. "Ignorándome a mí, que en el teatro me enojo si alguien tose o si suena un celular. Pero acá, mis expectativas desaparecieron enseguida. Pronto empecé a agradecer cualquier pequeña muestra de reconocimiento, incluso una ligera mirada. Me sentía salvajemente agradecido cuando alguien ponía en el estuche un dólar en vez de moneditas". Weingarten agrega: "Quien dice esto es un hombre que vende su talento por más de 1.000 dólares el minuto".



Pero Bell ya está embalado y continúa: "Yo estaba nervioso. No era exactamente miedo escénico, pero tenía mariposas en el estómago. Era estresante". Entonces Weingarten le pregunta por qué un hombre a quien han aclamado todos los públicos, que ha tocado frente a reyes y emperadores, tiene miedo de tocar para los pasajeros del subte. "Es que el que compra una entrada cara para verte, ya te ha convalidado de antemano. Nunca tengo el sentimiento de que debo ganar su aceptación. Pero en este caso tenía un pensamiento permanente: ¿Qué pasaría si yo no les gustaba? ¿Qué si les molestaba mi presencia?".


No sólo al Maestro Slatkin consultó Weingarten. También fue a visitar a Mark Leithauser, Curador en Jefe de la Galería Nacional de Arte. Es un hombre que ha tenido en sus manos más obras maestras que cualquier rey de la historia, que cualquier Papa, incluso que cualquier miembro de la familia Médici. Y explica al autor del artículo lo que él cree que sucedió esa mañana en el metro de Washington: "Digamos que tomo una de las obras maestras más abstractas de este museo, por ejemplo un Ellsworth Kelly. Le quito el marco, bajo los cincuenta y dos escalones de la escalinata, paso las columnas gigantes y me voy a un restaurante. Es un cuadro de cinco millones de dólares. El restaurante es uno de esos que tienen a la venta piezas de arte originales, pintadas por los alumnos avanzados de la Escuela de Arte. Bueno, yo voy y cuelgo el Kelly entre las demás obras y le pongo una etiqueta que dice que vale 150 dólares. Nadie se va a dar cuenta de nada. Tal vez un especialista en arte lo mire y diga: 'Eh, eso se parece un poco a un Kelly. Pasame la sal'. Y eso será todo". Es que eso es lo que fue la interpretación del subte. Un cuadro que es una obra maestra, sin marco, colocado en la pared de un bar en lugar de en un museo. Lo que Leithauser pretende explicar con su excelente ejemplo es que, si hablamos del reconocimiento del arte por el observador, el contexto es un factor crítico. Joshua Bell no era Joshua Bell tocando la pieza más complicada de Bach en un Stradivarius: Joshua Bell era un mendigo pidiéndole dinero a gente ocupada.

Es por esto que Weigarten cree que Kant tenía razón: el filósofo alemán asegura que, para que un ser humano reconozca la belleza, las condiciones de observación deben ser óptimas. El profesor Paul Guyer, especialista en filosofía kantiana de la Universidad de Pennsylvania, dice: "Ir en camino al trabajo en subte, temprano por la mañana, preocupado por el informe que debo entregar a mi jefe, concentrado en que los zapatos no me andan bien y me hacen doler los pies, ciertamente no son las condiciones ideales para apreciar un gran hecho artístico".

Pero hay algo más: Kant dice claramente que sólo pueden juzgar bien la belleza aquellos que son capaces de hacer juicios morales acertados. Y convengamos en que esto último es algo que no se le da demasiado bien a la mayoría de los seres humanos. Es por ellos que el Buen Doctor, el gran Isaac Asimov, puso como motto en el blasón de uno de sus robots la sentencia latina Nulla æsthetica sine ethica.

"¿Qué conclusión hubiera sacado Kant si hubiera visto a Bell tocando en el subte para mil personas que no lo escuchan?" pregunta Weingarten. "Absolutamente ninguna", responde lacónicamente el experto. Así son las cosas. Pero hay más.


Si uno mira el video de la actuación de Joshua, se sorprende con las reacciones de los pasajeros. Uno de ellos se llama John David Mortensen. Es blanco, de treinta y pocos años, y lleva un maletín. Se acerca a la escalera mecánica, que hace un recorrido de un minuto y quince segundos, deliberadamente elegida por Weingarten para darle al público una oportunidad (más bien para obligarlos) a escuchar a Bell tocando al pie de la misma. Mortensen está en la escalera, y vuelve la cabeza hacia Joshua. No entiende nada de música clásica (lo suyo es el rock) pero lo que oye le agrada. Y, al revés que la mayoría de los otros, no se apura cuando llega arriba. Se queda escuchando. Es el primero que se detiene, el hombre del minuto seis. Y no porque no tenga nada que hacer. Cuando el periodista del Washington Post lo entrevista al día siguiente, Mortensen le explica que es gerente de proyecto del Departamento de Energía. Ese día tenía que participar de un simulacro de presupuesto mensual: revisar los gastos del mes anterior, predecir los del mes siguiente, decidir adónde iría el dinero...

Mortensen baja de la escalera, busca al violinista con la mirada, intenta seguir su camino, pero la música lo retiene. Verifica la hora en su celular: tiene exactamente tres minutos. Se apoya en una pared y escucha la ciaccona. En ese preciso instante, Bell ataca la segunda parte: "Es el punto en que Bach pasa de ese tono oscuro, menor, a la clave mayor. Tiene un sentimiento de exaltación casi religioso", dice Bell. Weingarten completa: "Bell se puso a bailar mientras tocaba. La música se elevó, juguetona, teatral, grandiosa".


"Yo no entiendo nada de claves mayores ni menores", dice Mortensen. "Sea lo que fuese, me hizo sentir en paz". Es la primera vez en su vida que se detiene a escuchar a un músico callejero. En los tres minutos que su horario le autoriza, otras moventa y cuatro personas pasan frente a Bell y él. Ninguna vuelve siquiera la cabeza. Mortensen se retira a practicar sus presupuestos para el Departamento de Energía. Deja a Bell algunos dólares. Es también la primera vez en su vida que hace eso. No sabe del todo qué es lo que pasó esa mañana, pero confiesa ante el periodista que fue algo muy especial.


Joshua y Gene miran el video del subte. En él, el músico está a punto de terminar la ciaccona. Implora: "Adelantame eso. No me pases los finales de las piezas. Te lo pido por favor...". ¿Qué sucede al final de cada obra? Lo que más teme un artista. Nada. Silencio. Nada en absoluto. No hay aplausos. No hay sonrisas. No hay reconocimiento. No hay "bravos". No hay nada.

En la pantalla, Joshua hace un pequeño ruidito frotando el arco contra las cuerdas. Para un músico avergonzado, es el equivalente de la frase: "Bueno, sigamos a ver si la próxima les gusta más".

Y ataca el "Ave María".


La pieza de Schubert, estrenada en 1825, sorprendió a todos los críticos musicales de Europa, porque el compositor jamás había demostrado fervor religioso alguno. Sin embargo, la obra es un canto de adoración a la Virgen capaz de quitarle el aliento al más indiferente. "Pienso que la compuse porque nunca me obligué a la devoción y nunca escribí himnos ni plegarias, a menos que me agarraran desprevenido. Creo que la espontánea es la devoción más pura y correcta", escribió Franz Schubert.

Estamos hablando de la pieza religiosa más interpretada de la historia.


Cuando el "Ave" llevaba ya dos minutos ejecutándose, el video muestra algo increíble. Mujer negra con niño pequeño de la mano, caminando rápidamente. El niño —Evan, de tres años— escucha a Joshua, mira a su alrededor hasta encontrarlo, y pretende detenerse, pero su madre lo arrastra para que siga caminando. El niño vuelve a detenerse, y su madre se interpone entre Joshua y él, para impedir el contacto visual. Luego, lo lleva a la escalera mecánica. Antes de desaparecer, puede verse a Evan en puntas de pie, intentando todavía ver a Joshua tocar.

La mujer negra es Sheron Parker, gerente de sistemas de una agencia federal. "Llegaba tarde", dice al periodista que la reportea al día siguiente. "Tenía una clase de entrenamiento a las 8:30, pero primero tenía que llevar a mi hijo a la escuela. Había un músico, y eso intrigó a mi hijo, Quería pararse y escuchar, pero yo estaba retrasada". Se le explica que el "músico" era el mejor violinista del mundo y de los últimos cincuenta años, y ella simplemente ríe. "No me extraña. Evan es muy inteligente", dice.

"El poeta Billy Collins", dice Weingarten, "observó una vez que todos los bebés vienen al mundo con conocimientos de poesía, porque el lub-dub del corazón de su madre está en metro yámbico. Luego, la vida lentamente estrangula la poesía que tenemos en el interior. Y eso debe ser cierto para la música, también". Si el amable lector busca conclusiones científicas al estudio de Weingarten, lamento desilusionarlo. No hay conclusiones. Es como si Kant hubiera sido testigo del hecho. No hubiera podido extraer ningún hecho válido.


No existe ningún patrón étnico, demográfico, cultural, social ni de ninguna otra especie que se pueda extrapolar de la conducta de la gente que pasó frente a Joshua esa mañana. sólo podemos dividirlos en tres grupos: los que se detuvieron a escucharlo, los que le dieron dinero y, finalmente, la inmensa mayoría, que lo ignoró olímpicamente. Blancos, negros, hispanos y amarillos, jóvenes y viejos, hombres y mujeres, todos ellos están igualmente representados en las tres muestras.

Sólo hay un patrón demográfico discernible: cada vez que pasó un niño, quiso detenerse y escuchar. Y cada vez que lo hizo, su padre o su madre lo arrastraron lejos de Joshua. El video lo demuestra sin asomo de duda. No falló ni una vez.

¿Será que los niños detectan la belleza con más facilidad que los adultos?

Si alguien lo sabe, no lo dice.


En la estación L´Enfant, pasando una doble puerta de vidrio, hay una galería comercial. Está ubicada a ambos lados de pasadizo que lleva a la superficie, a los ascensores que van a los edificios y a la calle.

El primer local (el más cercano a la ubicación de Joshua) es una panadería llamada Au bon pain. George Tindley trabaja allí, bajo la estricta mirada de los dueños. Tiene puesto un delantal blanco, y no puede descansar un minuto. Es cuarentón, y de tanto en tanto se acerca a las puertas de vidrio. No puede abandonar su local, pero se detiene exactamente en la línea de edificación para quedar siempre adentro, técnicamente hablando. Pero escucha al violinista. "En menos de un segundo uno se daba cuenta de que el tipo era bueno, claramente un profesional", dice al Washington Post. Y sabe de lo que habla, porque él es guitarrista y puede detectar la calidad de alguien que, como él, domina un instrumento de cuerda. George respeta a los músicos, excepto a los de una clase: "La mayoría de los que tocan no sienten la música. Bueno, ese muchacho la sentía. Bailaba mientras tocaba. Se movía, se movía llevado por el sonido".

A ocho metros de George está el puesto de lotería, casi siempre con una cola de cinco o seis personas. Weingarten dice: "En realidad, ellos hubieran tenido una visión de Joshua mucho mejor que la del encargado de la panadería... si se hubieran vuelto a mirarlo. Nadie lo hizo. Nadie en los cuarenta y tres minutos que duró el recital".

Uno de los apostadores se llama J.T. Tillman, y es un especialista en computadoras del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano. Se acuerda muy bien de qué números jugó: diez números, dos dólares a cada uno, veinte dólares en total... También recuerda al violinista, pero no lo que tocaba, a pesar de que se trata de la música religiosa más famosa del mundo. Dice que en general era algo clásico, parecido a lo que tocaba la orquesta en la película "Titanic" antes del iceberg (¿?). "No pensé en él", dice. "Nada más que un tipo intentando conseguir un par de dólares". Cuando se le explica que despreció a uno de los diez mejores músicos del mundo, ríe y pregunta: "¿Va a volver a tocar aquí?". "Sí, pero no en el subte. Y si quiere volverlo a escuchar, va a tener que desembolsar varios cientos de dólares". "¡Maldición!", exclama. "Además, los números que jugó no ganaron", dice Weingarten.


Joshua termina el "Ave María" y recibe como premio otro estruendoso silencio. Con rostro compungido, ataca "Estrellita", de Manuel Ponce, y luego una pieza de Massenet. A continuación, sigue con una gavota de Bach, una danza lírica verdaderamente impresionante.

Se mira tocar en el video de Weingarten. No puede creer lo que ve. Hay algo que lo confunde. "Entiende perfectamente por qué no está atrayendo multitudes", dice el periodista. "No es posible en medio de la vorágine del subte, a las 8 de la mañana de un día laborable". Joshua lo mira y dice: "Me sorprende la cantidad de gente que no me presta atención en absoluto, como si yo fuese invisible. Porque: ¿sabes qué? Mírame ahí: ¡estoy haciendo un montón de ruido!".

Y es verdad. El violín de Joshua está generando una verdadera pelota de sonido, audible en todas partes de la estación. Es tan fuerte que los que hablan por celular tienen prácticamente que gritar al pasar a su lado. Su manejo del arco en la gavota de Bach es tan complejo e intrincado que en muchas oportunidades parece en verdad un dúo de violines. Que la gente ni lo mire es un fenómeno absolutamente sorprendente.

Joshua piensa que la falta de atención es deliberada, para no sentirse culpables por no darle dinero.

Puede ser, pero ninguno de los transeúntes lo reconoció al hablar al día siguiente con los periodistas del Post. Sólo dijeron que estaban apurados, preocupados o ambas cosas.


Calvin Myint es empleado de la Administración de Servicios Generales. Llegó a la cima de la escalera mecánica, dobló a la derecha y salió a la calle. El periodista lo llama pocas horas más tarde, pero Calvin ni siquiera es consciente de que allí haya habido un músico. "¿Dónde estaba, en relación a mí? pregunta. "A un metro veinte". "Ah". No es que Calvin sea hipoacúsico, sino que tenía puestos unos auriculares e iba escuchando en su iPod la canción "Just like Heaven", de The Cure, que, casualmente, habla de una trágica desconexión emocional: un hombre acaba de encontrar a la mujer de sus sueños pero no puede expresarle lo que siente, para lograrlo sólo cuando ella ya se ha ido. Es sobre la incapacidad de ver la belleza incluso cuando la tenemos ante nuestros propios ojos.


La siguiente persona que prestó atención a Bell está incluida en el grupo de los que le echaron una larga mirada, pero a pesar de ello no acortaron el paso ni se quedaron a escucharlo. Es una mujer y se llama Jackie Hessan. "Sí, vi al violinista, pero nada de él me impresionó demasiado". Verla en el video parece contradecirla. Se le señala que lo miró con atención y durante un tiempo inusitadamente largo para alguien que no la impresionó. "No, no presté atención a la música. Simplemente trataba de imaginarme qué estaba haciendo allí, si ese trabajo funcionaría para él, si haría mucho dinero, si preferiría empezar con algo de plata en el estuche para estimular la imitación, o si le convendría empezar con el mismo vacío para forzar la lástima. En pocas palabras, lo estaba analizando desde el punto de vista financiero".

Contra lo que podría creerse, Jackie no es contadora, sino una de las abogadas especializadas en derecho laboral del Servicio de Correos de los Estados Unidos.


Las localidades más caras de ese recital tenían un precio de sólo cinco dólares. Eran las butacas del local de lustrado de zapatos. Usted podía conseguir una buena lustrada mientras, a su lado, tocaba el mejor violinista del mundo. Barato, ¿verdad?

El único que se hizo lustrar los zapatos durante el concierto de Joshua se llama Terence Holmes, y es consultor del Departamento de Transportes. Dice que la música le gustó, pero que en realidad estaba allí por los zapatos. "Mi padre me enseñó de chico que nunca debe uno ponerse un traje sobre zapatos sucios o sin lustrar".

La señora que le lustra los zapatos estaba enojada ese día, y el ruido que hacía Joshua no le mejoró el humor en absoluto. Se llama Edna Souza y es brasileña. "Se quejaba de que la música tenía mucho volumen", dice Holmes, "y yo traté de calmarla".

Souza estaba enojada porque entiende que, como ocurre con los peluqueros, gran parte de su trabajo consiste en conversar con sus clientes mientras saca brillo a los zapatos. Los músicos del subte a menudo se parapetan junto a su local, y el volumen de la música le impide hablar con los clientes, lo cual es muy malo para el negocio. Ella siempre les exige que se vayan más lejos, y ha llegado al extremo de golpear a algún músico. Otras veces, llama a los agentes de seguridad para que los obliguen a retirarse.

Se le pregunta sobre Joshua, y responde: "También era muy ruidoso". Weingarten la ve bajar la mirada hacia sus trapos de lustrar, y comprende que le cuesta muchísimo decir algo bueno sobre esos malditos músicos. Al cabo, la muchacha agrega: "Pero el tipo era bastante bueno. Fue la primera vez que no llamé a la policía". Se sorprende cuando le dicen que se trataba del mejor violinista del mundo, pero no de que la gente lo haya ignorado. "Era predecible", afirma. "Si esto hubiera pasado en Brasil, se hubiese reunido una enorme multitud para escucharlo. Pero no aquí". Señala a un pequeño espacio cerca del tope de la escalera mecánica: "Hace dos años, ahí se murió un hombre, un indigente. Simplemente se cayó y se murió. Vino la policía, vino la ambulancia, pero nadie, ni un solo pasajero se paró a mirar, ni siquiera aflojaron el paso. La gente va por la escalera mecánica, vista al frente, pensando en sus propios asuntos, estresados. ¿Entiende lo que quiero decir?".


¿Qué hubiera hecho usted? ¿Habría detenido el paso para ver si el mendigo estaba vivo o muerto? ¿Se hubiera parado junto a Joshua para escucharlo tocar la gavota de Bach? De hecho, usted y yo hemos visto muchas veces a los músicos, tanto en la calle como en los pasadizos del subte. Es cierto que la mayoría son bastante malos, pero... ¿Qué hizo usted cuando se encontró con uno bueno? ¿Le dejó dinero? ¿Se quedó a escuchar? ¿O se sumó a la lamentable mayoría indiferente? Sospecho que el lector y el escriba hemos hecho esto último muchas veces.

Si el mismo Kant y el especialista en Kant no pueden extrapolar ninguna conclusión, es muy difícil que nosotros lo logremos, pero igualmente imposible es no preguntarse qué significa todo eso. La necesidad del contexto y las condiciones ideales son, por supuesto, condiciones sine qua non para apreciar la belleza. Pero ¿por qué? ¿Por qué nuestro cerebro no detecta la estética cuando la halla en un contexto diferente? ¿Por qué tendemos a pensar que algo es bajo, vil, malo o que no vale la pena si no está en una sala de conciertos o encerrado en un museo? ¿Por qué el carnicero consideraba que las sonatas de Bach sólo eran buenas para envolver la carne que vendía? ¿Por qué el Duque de Weimar estaba convencido de que el propio Bach era un imbécil? ¿Porque lo tenía a su lado y lo veía todos los días? ¿Por qué el Duque de Florencia pensaba que Leonardo no era más que un hombre afeminado que solamente servía para diseñar represas y fortificaciones? ¿Porque la "Virgen, el Niño, Santa Ana y Juan el Bautista" no se encontraba aún en la National Gallery de Londres?

La situación es triste, y el pronóstico no es bueno para la Humanidad. Si Kant tenía razón, y sólo puede hacer un juicio estético el que es capaz de hacer un juicio ético, las perspectivas para nuestra especie son terribles.


Weintgarten y Joshua miran el videotape. El violinista termina la gavota y parece dudar acerca de qué interpretar a continuación. Tras la breve vacilación, decide volver a tocar la tremenda ciaccona de la partita de Bach con la que abrió el extraño recital, ya que se trata de la pieza que mejor permite apreciar su maestría técnica.

Apenas comenzado el bis, un hombre de aspecto frágil y cabeza calva aparece en la escalera mecánica, se detiene de golpe y busca ansiosamente la fuente del sonido. Localiza a Joshua, retrocede, pasa bajo la arcada y por delante del puesto de la lustrabotas y del local de loterías, se ubica frente al músico y se queda inmóvil durante los siguientes nueve minutos. Escuchando la ciaccona. Arrobado.


El hombre se llama John Picarello, y, como a sus mil noventa y seis congéneres presentes en la estación durante esos cuarenta y tres minutos, al salir del edificio se la apersona un periodista del Washington Post. Le muestra sus credenciales, le dice que el periódico está efectuando una investigación sobre el sistema de transportes de la ciudad, y le pide su número de teléfono para entrevistarlo y recoger su opinión sobre el particular.

El propio Weingarten lo llama pocas horas más tarde, y lo primero que le pregunta es si vio algo extraño esa mañana en L´Enfant. De todos los entrevistados, Picarello es el único que inmediatamente menciona a Joshua Bell: "Había un músico tocando a la salida de la escalera mecánica". "¿Y por qué considera que eso es extraño?" le pregunta el periodista. "¿Nunca vio a un músico callejero en el subte?". "No como éste", contesta Picarello. "¿A qué se refiere?". "A que era un violinista soberbio. Nunca vi a nadie de ese calibre. Era técnicamente perfecto, sus fraseos eran excelentes. Tenía un violín grandioso, que daba un gran sonido, un tono exhuberante. Me paré a cierta distancia para escucharlo, porque no quise invadir su espacio". "¿En serio?" pregunta Gene cautelosamente. "Totalmente en serio. Fue una experiencia increíble. Fue un regalo, un lujo especial, una manera maravillosa de empezar el día".


John Picarello es supervisor del Correo. Es un gran admirador de Joshua Bell, pero no lo reconoció, primero, porque no había visto fotos recientes del violinista. En segundo lugar, al no querer invadir físicamente al violinista, se paró bastante lejos, y la gorra de béisbol de Joshua le ocultaba parte del rostro. Tercero, estaba demasiado fascinado por la manera de tocar como para tratar de identificarlo.

Nacido en Nueva York, Picarello estudió violín con seriedad y coherencia, pues quería llegar a ser un gran concertista. A los 18 años, sin embargo, abandonó esta ambición, convencido de que nunca sería lo suficientemente bueno. Prudentemente, consiguió un trabajo en el Correo Postal, pero incluso hoy, muy de tarde en tarde, toma su violín y toca un poco.

"Cuando me fui, le dejé humildemente cinco dólares", dice el neoyorquino de origen italiano. Todas y cada una de sus palabras pueden verificarse observando la grabación. Se lo ve acercarse, con la mirada baja y sin apenas mirar a Joshua, le deja el billete en el estuche y huye. "Como si se avergonzara, se lo ve alejarse rápidamente del hombre que a él le hubiera gustado ser", dice Weingarten. Durante todo el tiempo en que Picarello estuvo frente a Joshua, se lo ve mirar a su alrededor con gesto de asombro. "Sí, la demás gente no se daba cuenta. Directamente no lo registraron. Eso me tenía desconcertado". Weingarten le pregunta si considera que el hecho de no haber llegado a concertista es un fracaso en su vida. "No. Si usted ama algo pero decide no hacerlo profesionalmente, no es una pérdida. Porque, sabe, usted lo sigue teniendo. Lo va a tener toda la vida".


Weingarten pregunta a Joshua cuál fue su mejor momento durante el recital del subte, y el Maestro responde que el momento en que llegó Picarello: los últimos minutos de la segunda ciaccona. Coherentemente con su opinión, fue el único momento en que se quedó a escucharlo más de una persona. Mientras Picarello lo miraba de más lejos, una mujer llamada Janice Olu se ubicó a un par de metros del músico para oírlo tocar. Janice es empleada pública, pero tomaba clases de violín cuando era pequeña. No sabía cómo se llamaba la pieza que Joshua estaba ejecutando, pero era perfectamente consciente de que el hombre era un dotado. Había salido durante su descanso para el café, y se quedó todo el tiempo que le pareció prudente. Al volverse para regresar al trabajo, dijo a un hombre que estaba parado junto a ella: "De verdad me quisiera quedar toda la vida". El hombre junto a ella era, casualmente, un periodista del Post perteneciente al equipo de Weingarten.


Durante la preparación del experimento, Weingarten y los suyos intentaron prever lo que ocurriría. Casi todos estuvieron de acuerdo en que seguramente tendrían que enfrentar un problema de control de multitudes: en una ciudad altamente culturizada como Washington D.C., era prácticamente imposible que nadie reconociera a Joshua Bell. Varios lo harían, razonaron nerviosamente los periodistas. ¿Y entonces qué? Al comenzar a reunirse la gente, otros se pararían también para ver qué era lo interesante. Comenzaría a correrse la voz de que el mejor violinista del mundo estaba tocando gratis en ese andén. Se formaría una gigantesca multitud. Vendrían los periodistas. Se encenderían las cámaras. Los fotógrafos acribillarían a Bell con sus flashes. Weingarten dice: "La gente correría hacia él en masa. El tráfico de la mañana invertiría su flujo, los ánimos comenzarían a caldearse. Tendríamos que llamar a la Guardia Nacional, y ellos vendrían a arrojar sus gases lacrimógenos y atacarían a la gente con balas de goma". Era una perspectiva aterradora.


Pero es aún más aterrador que sólo una persona entre mil noventa y siete haya reconocido a Joshua Bell. Ni siquiera Picarello, un violinista, se percató de quién era.

Stacy Furukawa sí. En el video se ve a la muchacha acercarse y quedarse gratamente sorprendida al descubrir a Joshua allí. Stacy es una experta en demografía del Departamento de Comercio y no entiende demasiado de música clásica, pero sí había estado presente en el concierto de la Biblioteca del Congreso realizado hacía tres semanas, porque ansiaba escuchar al mayor virtuoso del mundo tocando su violín. Y ahora lo tenía frente a sí, vestido pobremente, tratando de ganar unas monedas en el subte. Stacy no tenía la más peregrina idea de qué era lo que sucedía, pero, fuera lo que fuese, por cierto que no estaba dispuesta a perdérselo por nada del mundo.

Llega cerca del final de la segunda ciaccona, y se detiene a tres metros de Joshua, encantada, con una enorme sonrisa en el rostro. No vuelve a moverse hasta que Joshua termina el recital. Entonces, Stacy se acerca a él, se presenta, le da la mano, lo felicita por su interpretación, y le obsequia un billete de veinte dólares. "Fue la cosa más increíble que haya visto jamás en Washington", expresa al redactor que la entrevista telefónicamente. "Joshua Bell parado ahí, tocando a Bach en la hora pico... ¡Y la gente no se paraba a escucharlo! Ni siquiera lo miraban. ¡Y algunos le tiraban monedas de 25 centavos! ¡Monedas de 25 centavos! Yo no haría eso con nadie. Yo pensaba: ¡Dios mío! ¿En qué clase de ciudad estoy viviendo, donde puede ocurrir algo como esto?".


La recaudación total de Joshua Bell por esos cuarenta y tres minutos minutos de impecable interpretación fue de exactamente treinta y dos dólares con diecisiete centavos. Los veimte de Stacy Furukawa no se cuentan porque son consecuencia de haberlo reconocido. Y el hecho de que en su estuche hubiera diecisiete centavos implica que alguien le arrojó ¡dos monedas de un centavo! Pero el joven Maestro no se ofende por ello: "Si uno lo considera con cuidado, no es tan terrible. Son cuarenta dólares la hora. Yo podría vivir decentemente con esa cifra, y me ahorraría lo que le doy a mi representante", dice riendo.

Luego de su recital en el subte, Joshua Bell se fue de gira, tocó en las principales capitales europeas, y luego regresó a su país para recibir el Premio Avery. Gene escribe: "Le dieron el premio para certificar que el hombre que fracasó en L´Enfant Plaza es en realidad el mejor músico clásico de los Estados Unidos".


¿Qué sucedió en realidad? Nadie lo sabe, pero Gene Weingarten cierra su extraordinario artículo con algunas reflexiones.

"Digamos que Kant tiene razón. Aceptemos que no podemos observar lo que pasó en el subte y hacer los juicios que sean acerca de la sofisticación de la gente ni su capacidad para aceptar la belleza. Pero ¿qué hay de su capacidad para apreciar la vida? Somos tipos ocupados. Los estadounidenses hemos estado ocupados, en cuanto comunidad nacional, al menos desde 1831, cuando un joven sociólogo francés llamado Alexis de Tocqueville nos vino a visitar y se sintió impresionado, perplejo y ligeramente consternado por el grado al que la gente era orientada a trabajar duramente y a acumular bienes, con total exclusión de toda otra preocupación. Nada ha cambiado. Ponga un DVD de la película Koyaanisqatsi, un filme de 1982, mudo, oscuramente brillante, que trata de la frenética velocidad de la vida moderna. El director Godfrey Reggio, apoyado por la música minimalista de Philip Glass, filma escenas de la vida diaria de los norteamericanos, y las acelera hasta que parecen máquinas en una línea de montaje, robots marchando hacia ninguna parte. Ahora, ponga el video que filmamos en L´Enfant Plaza. Es lo mismo. Páselo en cámara rápida con el sonido de la película. La música de Glass encaja perfectamente bien. Koyaanisqatsi es una palabra Hopi que quiere decir `vida sin equilibrio´. El escritor inglés John Lane publicó en 2003 un libro en donde discute la pérdida de la capacidad de apreciar la belleza en nuestro mundo moderno. Y el experimento de L´Enfant puede ser un síntoma de que está en lo cierto. No porque la gente haya perdido la capacidad de comprender la belleza, sino porque la considera irrelevante. Lane dice que eso es tener las prioridades en el orden erróneo. Si no tenemos tiempo para quedarnos un momento escuchando al mejor músico del planeta tocar la mejor música jamás escrita; si las urgencias de nuestra vida diaria aplastan nuestro ser de tal modo que nos vuelven ciegos y sordos a algo como eso... Entonces, ¿quién sabe qué otras cosas nos estaremos perdiendo? El poeta galés W.H. Davies quería expresar esto mismo cuando escribió:

¿Qué es esta vida, llena de preocupaciones,
que nos quita el tiempo de pararnos y ver?

Esos dos versos lo hicieron famoso. El concepto es simple, incluso primitivo si se quiere, pero nadie antes que él lo había puesto de esa forma. Por supuesto, Davies tenía una ventaja, una ventaja de percepción. No era un comerciante, ni un obrero, ni un burócrata, ni un consultor, ni un analista político, ni un abogado laboralista ni un gerente de sistemas. Era un vagabundo".



Para que luego digan que los artistas callejeros pueden hacer auténticas millonadas......... bueno, si lo que tocan es a los triunfitos o cosas semejantes, quizás.


Fuente.

19.4.09


Chuleria.

Sacado de otro sitio:

"Resulta que llegamos el otro día a una terraza de un bar en mi pueblo
(Griñón) con el A6, mi mujer y yo.

Aparco justo enfrente de las mesas y sillas y al lado de un pedazo de
mercedes 600 SEL V12 con matricula M-....-NM. O sea que, si no me
equivoco, es de 1992 más o menos.

Bueno, a lo que vamos, nos sentamos junto enfrente de los dos coches
y creo que el dueño era un cincuentón que estaba tomando algo con su
mujer a nuestro lado.

En esto llega un 206 'ultra-street-rayo-tunnig' en un color inexplicable
y todo reluciente y lo típico: con las ventanillas bajadas y la música
de máxima FM a tope y pegando acelerones para que se oyeran sus
'max-mega-tubarros'.

Va el tío y aparca en doble fila detrás (en gran parte) del mercedacos
y del mío.Se bajan dos pinpines con los pelos despeinados hacia arriba
y engominaos hasta el culo, se quedan mirando el Mercedes y mi A6 y
van a sentarse en la mesa de al lado con otros tres colegas que ya
estaban en la terraza.

A la que venían a sentarse, el hombre del Mercedes le dice
educadamente al chico que le quite el coche que va a salir.

El neng le dice que 'sí, que ahora mismo' y entre risas con sus amigos
comenta por lo bajini que 'una mierda, que mucho coche pero que le va
a tocar esperar un ratito'.

Mientras el se regocija con sus amiguitos, los cuales también se
partían el culo, el cincuentón del Mercedes con el coche ya un rato
encendido le toca el claxon y le dice que haga el favor de quitárselo
y el niñato le dice 'que te esperes hombreeee, tanta prisa y tanta
polla' (palabras textuales) y el crío sigue bebiéndose su caña con los
amigos, de fondo, partiéndose el culo.

(Ahora viene lo bueno)

El tío del mercedes mete marcha atrás y acelera a tope con los 408 CV
que tiene el bicho (si no me equivoco) y le mete al 206 un estacazo
del copón empotrándole toda la puerta del copiloto para dentro medio
metro por lo menos.

Yo, y todos los de allí, nos quedamos así, menos el crío del 206 que
se quedo blanco. Se abalanzan sobre el viejo todos los chavales, y tres
o cuatro tíos que estábamos allí les paramos los pies.

El dueño del 206 le empieza a gritar al del mercedes 'que si está
loco, que si tal'....

El cincuentón se baja tranquilamente (la mujer ni se menea, se queda
sentadita) y le suelta al chaval 'que creía que ya se lo había quitado
y que no había visto el coche' y le dice - para mi - la frase del
siglo (al loro):'MIRA, HIJO: PARA SER CHULO EN ESTA VIDA HAY QUE TENER
COJONES Y DINERO. Y ahora saca los papeles, que hacemos el parte y, no
te preocupes, que la culpa la he tenido yo. Pero tu coche se va ha
quedar un mesecito en el taller, un poco más de lo que tu me has hecho
esperar a mi'.


Im-presionante la gente hasta aplaudía, el niñato no sabia donde meterse y creo que no va ha olvidar esa frase en su vida."


Quizás así la gente aprenda a respetar a los demás, que hay gente que está dispuesta a perder un poco con tal de ganar mucho, o de hacerse respetar.

Saludos.

1.4.09



Aislamiento.

Foto izquierda:

Una simple acacia del desierto, quizás la acacia más famosa que existe, quizás el único árbol en aparecer en los mapas, quizás el único árbol en ser venerado por diferentes tribus, quizás el árbol más resistente en algunos aspectos.

Foto derecha:

Representación del árbol en la actualidad. Un simple poste en el lugar donde se encontraba, para servir de guía en la actualidad a las caravanas que por allí pasan.

¿Qué hace de este simple arbolito algo tan especial?

Imagínense lo siguiente. Tomen la península ibérica, quítenle todos los árboles excepto en la costa (aunque en la actualidad, esto ya está sucediendo, por desgracia), y planten un simple árbol en madrid. Aislado, ¿verdad?

Así vivia el Árbol de Teneré, sin más compañía en 400km a la redonda que las caravanas que por allí pasaban:

"Uno debe ver el árbol para creer en su existencia.¿Cual es su secreto?,¿Cómo pudo sobrevivir a pesar de las multitudes de camellos que pasaban a su lado?,¿Cómo ningún azahari permitió que algún camello comiera sus hojas y espinas?, ¿Por qué ningún Tuareg que dirigía las caravanas de sal, cortó sus ramas para encender fogatas, y hacer su área? La única respuesta es que el árbol es tabú y es considerado como tal por los caravaneros."

"Hay un tipo de superstición, una orden tribal la cual es siempre respetada. cada año los azahari se reúnen alrededor del árbol antes de afrontar el cruce del Ténéré. La Acacia se ha convertido en un faro viviente: es el ultimo punto de referencia para los azahari que dejan Agadez para ir a Bilma o para regresar".

Evidentemente, siempre fué respetado por quienes allí vivían y quienes por allí viajaban, en resumen, quienes conocían la historia de una simple acacia del desierto.

Pero, como suele pasar, alguien de otro lugar, y encima seguramente borracho, acabó con el árbol, de la forma más estúpida posible (sin contar con la muerte de Prometeo, por supuesto). Con su camión, acabó chocando contra el árbol, acabando con su soledad.

Esto me intriga, ¿acaso el conductor no tenía más sitio por donde pasar? ¿O es que el árbol estaba justo en medio del camino? ¿O no sabía que árbol era y estaba emocionado por ver algo de vida después de tantas y tantas horas solo viendo arena?

Esto todo puede ser trasladado a nuestra sociedad, aún estando rodeados de tanta gente, sobre todo quienes viven en las ciudad, hay quien puede pasarse días sin conocer a nadie, aislado de todos, por falta de comunicación, o por estar en un sitio nuevo donde no conoce a nadie.

Curiosamente, donde menos gente vive, en los pueblos, pasa todo lo contrario, todo el mundo se conoce entre sí, y las relaciones sociales son mucho más intensas.

Espero que alguien por lo menos se pare a pensar en un momento en como está rodeado, puede que a lo mejor se encuentre como el Árbol de Teneré, completamente aislado y rodeado unicamente de arena.

Cuidado con los conductores de camiones libios borrachos si se encuentra en esa situación.

1.2.09


¿Sanidad pública o privada?

Extraido de un foro, a ver si alguno aprende:

"Si este hilo es representativo de la opinión de los españoles de entre unos 18 y 35 años, resulta sencillamente patético. Menudo futuro nos espera en España…

En primer lugar y fundamentalmente es patético ver la falta de solidaridad.
Y la solidaridad, además de ser un valor esencial en un ser humano, es uno de los pilares de una nación.
Falta de solidaridad con los inmigrantes, pero también con los propios españoles nativos que tienen la desgracia de ser pobres o sencillamente pillados por una hipoteca, o cualquier desgracia que derive en una carga económica de la cual ninguno estamos a salvo.
Y lo que es más lamentable y deleznable: falta de solidaridad con vuestros propios familiares. Vuestros propios padres o abuelos, sin ir más lejos.
Parece que lo único que os preocupa a una gran mayoría es salvar el culo propio y a los demás que les den por el mismo.

En segundo lugar, y a colación de lo citado anteriormente, es patético comprobar lo cortitos de inteligencia que son quiénes no ven más allá de sus narices. Los que no entienden o no quieren entender que sus padres y abuelos son los grandes consumidores de servicios sanitarios (pensiones, consultas médicas, medicamentos, intervenciones, rehabilitaciones) en este país.
Sí; todos esos que no contribuyen con sus impuestos directamente porque ya han cumplido la parte que les tocaba: currar. Que es la que os toca a vosotros.

En tercer lugar, sigue pareciéndome patético comprobar la ignorancia supina que supone comparar el seguro médico americano con las cuotas de los que están afiliados a Sanitas, Mafre, etc.
En USA un seguro médico de calidad, que pueda compararse a las prestaciones que ofrece la sanidad pública española, le cuesta de media al americano que lo tiene subscrito entre 10000 y 15000 US$ al año.
Por este motivo, una parte fundamental del contrato de trabajo que se negocia entre el empleado y la empresa es, además del salario, el seguro médico.
Por eso se estima que en Estados Unidos hay 50 millones de trabajadores de clase media-baja sin ningún tipo de seguro médico: tantos como habitantes en España.

Un seguro típico de los que pensáis que por 30€ al mes ya tenéis seguro privado VIP o algo así, cubre… una castaña. Eso cubre.
Si por desgracia es necesaria una intervención de urgencia de gravedad, si es necesario implantar un marcapasos, si se requiere un trasplante de hígado, si hay un accidente de tráfico muy grave…
¿Dónde os lo van a hacer, en un hospital privado o en uno público?
¿Qué equipo médico os atenderá, uno de la clínica privada o un especialista de la Seguridad social?
¿Y con qué se sostiene la sanidad pública si los egoistas-ignorantes creen que es mejor no pagar impuestos?

Cuarto, los topicazos y las opiniones que tratan de crear mal rollo. Enfrentamientos entre autonomías, entre nativos e inmigrantes, entre pobres y ricos, etc.
Vamos a ver, cualquiera que haya estado hospitalizado sabe de sobra que los inmigrantes no representan una cantidad importante sobre el total.
Cualquiera que vaya aunque sea de visita a un hospital (por cierto, actividad muy de agradecer para el enfermo) y se fije un poquitín, verá que más de un 80% de los usuarios son jubilados, abueletes. Y que yo sepa, inmigrantes jubilados en España hay poquísimos. De modo que la carga principal del gasto sanitario la generan los propios españoles nativos.

Nuestro sistema de Sanidad está considerado como de los mejores del mundo: exactamente el 4º en el último ranking y por detrás de otros 3 europeos.
Y en trasplantes, por ejemplo, el 1º del mundo.

A nuestra Seguridad Social le debemos de pedir que mejore en sus instalaciones hospitalarias, porque las habitaciones de los hospitales son bastante deficientes.
Debemos exigir que el trato del personal sanitario mejore para con los enfermos y familiares. Que se informe más y mejor.
También se debe mejorar el tiempo de las listas de espera.
Ampliar las coberturas.
Pero no nos engañemos: es obligado más gasto.
Y echar a la puta calle a mucho gestor sanitario incompetente, nombrado a dedo por los puñeteros políticos de turno; de modo que mejore la gestión.

Pero pretender cambiarlo por una sanidad privada es de necios o de interesados que viven precisamente de obtener un beneficio a costa de la salud de sus clientes. Que cojones tiene el tema a lo que ha llegado la sociedad...

Egoismo, falta de solidaridad, ignorancia, … patético."

30.1.09



Móvil.


Desde hace unos años, la humanidad, o parte de ella, siente que está indefensa si no está permanentemente localizada, aún estando rodeada de muchos más especímenes a su alrededor. Curioso, ¿verdad?

Y eso que hace pocos años, solo los altos ejecutivos (curioso también, exactamente las únicas personas que tienen muchos más medios para comunicarse con los demás) y quizás altos cargos del gobierno, tenían un aparato de ese estilo.

Ahora no, ahora incluso niños de 10 años lo tienen, y es más, no solo teléfono, incluso lo quieren con cámara, mp4, navegador, radio, etc etc. ¿En serio que necesitan algo así?

Recuerdo cuando era más pequeño, que cuando quería salir con los amigos, o cuando me avisaban de algo, no iban con el movil, simplemente llamaban a mi casa, o yo les llamaba a ellos, y punto. Gratis, sencillo, y para toda la familia.

Ahora no, ahora con mensajitos sms (vale, es bueno ahorrar letras porque los mensajes tienen una longitud determinada, pero de eso a ahorrar en todos lados ya es demasiado), para ligar también (deprimente), casi incluso no se habla cara a cara, solo a través del móvil.

Se habla mucho del sedentarismo, y se hablan de sus posibles causas, ¿pero se hace algún esfuerzo para combatirlas? ¿O con enumerarlas ya es suficiente? Porque mucho se dice ultimamente personas (sobre todo jóvenes, o niños) que no salen nunca de su casa, que tienen muchos amigos pero que nunca salen de casa. Pero como tienen móvil (o Internet, que para el asunto es lo mismo), pues se relacionan perfectamente con el resto de la humanidad.

Lo siento, pero de seguir así esta evolución, al final aparecerá una nueva especie, "Homo solitariensis". Tiempo al tiempo.

Alguien debería pensar si realmente necesita estar siempre localizado, o si es preferible mantener las viejas relaciones sociales, donde el estar con los colegas simplemente hablando, gastándose bromas, jugando al fútbol, o viendo maneras de matar gaviotas es una mejor manera de pasar el tiempo.

Desde luego, que luego nadie se queje de que hay fotos suyas por internet y escasas de ropa........ aunque ese es otro tema, no por las fotos, no por quienes las hacen, sino por quienes las distribuyen....... ese es otro tema, repito.

Por cierto, vigilad vuesto móvil, a lo mejor teneis 5 sms y estais escasos de bateria.

6.11.08


Una canción para escuchar, para entenderla, y para pensar. Quien quiera, o pueda.

"All around me are familiar faces
worn out places
worn out faces
bright and early for the daily races
going no where
going no where
their tears are filling up their glasses
no expression
no expression
hide my head i wanna drown my sorrow
no tomorrow
no tomorrow
and i find i kind of funny
i find it kind of sad
the dreams in which i'm dying are the best i've ever had
i find it hard to tell you
i find it hard to take
when people run in circles its a very very
mad world
mad world
children waiting for the day they feel good
happy birthday
happy birthday
and i feel the way that every child should
sit and listen
sit and listen
went to school and i was very nervous
no one knew me
no one new me
hello teacher tell me what's my lesson
look right through me
look right through me
and i find i kind of funny
i find it kind of sad
the dreams in which i'm dying are the best i've ever had
i find it hard to tell you
i find it hard to take
when people run in circles its a very very
mad world
mad world
enlarging your world
mad world"

3.11.08



Intransigencia

Hace tiempo leí una noticia similar, algo más fuerte que esta, ambas de estados unidos. Yo no sé que pensar ya:

"Two hugs equals two days of detention for 13-year-old Megan Coulter.

The eighth-grader was punished for violating a school policy banning public displays of affection when she hugged two friends Friday.

“I feel it is crazy,” said Megan, who was to serve her second detention Tuesday after classes at Mascoutah Middle School.

“I was just giving them a hug goodbye for the weekend,” she said.

Megan’s mother, Melissa Coulter, said the embraces weren’t even real hugs — just an arm around the shoulder and slight squeeze.

“It’s hilarious to the point of ridicule,” Coulter said. “I’m still dumbfounded that she’s having to do this.”

District Superintendent Sam McGowen said that he thinks the penalty is fair and that administrators in the school east of St. Louis were following policy in the student handbook.

It states: “Displays of affection should not occur on the school campus at any time. It is in poor taste, reflects poor judgment, and brings discredit to the school and to the persons involved.”

Coulter said she and her husband told their daughter to go ahead and serve her detentions
because the only other option was a day of suspension for each skipped detention.

“We don’t agree with it, but I certainly don’t want her to get in more trouble,” Coulter said.

The couple plan to attend the next school board meeting to ask board members to consider rewording the policy or be more specific in what is considered a display of affection.

“I’m just hoping the school board will open their eyes and just realize that maybe they shouldn’t be punishing us for hugs,” Megan said"

Resumiendo, la niña da 2 abrazos a 2 amigos, o amigas, y es castigada con 2 días detenida. Y la madre piensa que es demasiado surrealista como para ser cierto. Y uno de los directivos de la escuela opina que la ley es la ley, puede que sea injusta, pero hay que cumplirla.

Una noticia relacionada con la educación de aquel país:

"A seven-year-old girl was made to strip naked by her teacher in a New Delhi school for not completing her homework, a police spokesman said on Sunday.

The minor was made to strip completely naked and stand on a desk in her class on Friday while other students were asked to boo her, the officer said.

"The teacher was arrested on a complaint by the parents but she has been released as it was a bailable offence," Rajan Bhagat told Reuters over the telephone.

"This is barbaric," Shanta Sinha, head of the National Commission for Protection of Child Rights, said in a newspaper report. "No one has the right to outrage the modesty of a child."

The commission had issued a directive this year barring schools from calling students "stupid" or "mindless".

A government study backed by the United Nations Children's Fund said earlier this year two-thirds of children in India are physically abused, mostly at home and in schools."

Creo que se entiende bastante bien, ¿no?



Y la noticia original, que data de hace mediados del 2007 :

"A transit agency chief apologized Wednesday to two teenage girls who were kicked off a city bus for kissing each other.

The girls, both 14, said the driver called them "sickos" after a female passenger complained about their kiss. The driver then stopped the bus along the street and forced them off.

"Removing the girls from the bus was not consistent with our policy," said TriMet General Manager Fred Hansen. "I want to reiterate that we welcome all riders on our system."

The 64-year-old driver also violated company policy that requires operators to call for assistance before removing any minors, TriMet said in a statement.

The driver, an 11-veteran who was not identified, will be disciplined, TriMet officials said, though no details were released.

"TriMet sincerely apologizes to the girls and their families for this incident," Hansen said in the statement.

The mother of one of the girls, Ronnda Zezula, welcomed the apology."

2 amigas de 14 años se besan en un autobús, y el conductor las echa porque una mujer comentó algo de los besos.



Las noticias solo tienen de sorprendente hasta que se lee el país donde sucedieron. Y es que a mi entender, la población de dicho país va a acabar siendo solitaria, sin saber lo que son los besos o los abrazos.

No se si me dan pena, o me dan lástima, o nada de nada. Lo malo es la gente que conozco de aquel país, que es muy buena gente. Pero puede que sean casos aislados, lo cual tampoco me extrañaría demasiado.

Saludos. Y recuerden aquello de "abrazos gratis".

16.9.08

"Llegada la mierda que nos escupe diariamente la tele, radio, prensa y demas medios de comunicacion hasta la linea de los cojones (o sea, que nos tienen hasta los cojones) un grupo de disidentes hemos elaborado este manifiesto a favor (si, A FAVOR) de la pirateria. Si te mola, pasalo. Si prefieres creerte las mentiras de la industria -seran verdades para ti- haz con el lo que te salga del arco del triunfo.

Carta De: El currante medio, aplastao por la hipoteca, la precariedad laboral, los horarios DE MIERDA, y otros abusos sociales -como la caña de cerveza a 2 putos Euros-.

A: Ese musico mediatico, desangrado, que se duele detras de unas gafas de sol en la Moncloa, forrado de pasta hasta los pendientes. Tiene cojones a ir de rebelde por la vida y terminar en las escaleras del centro del Estado (por si no captais las sutilezas, el ejemplo se refiere a Alejandro Sanz, aunque es extensible a todos los membrillos/impresentables que le acompañaban en la casita del Zapatero).

Mira chavalote, en la gira que te vas a marcar este verano vas a ganar mas pasta -haciendo algo que te gusta y que en teoria te llena- de lo que ganare yo en toda mi puta vida de currito, cargando, ademas, con una actividad que no me aporta nada personalmente y con la que, si no fuera por el sueldo adicional de mi novia, ni siquiera me daria para pagar el piso donde vivo. "La musica esta muy mal" -gimes. Tu, chavalote, no sabes lo que es "estar mal" ¿Que sabes tu de hipotecas, de rebotar de un contrato a otro, de currar a turnos o de 7 a 7? ¿Que sabes tu de llegar a fin de mes, o de lo que me cuesta a mi plantearme tener hijos con lo que piden en una guarderia? Porque te recuerdo que aqui, en el mundo real, curramos dos para pagarnos 70 metros cuadrados. "La gente que compra en el top manta no ama la musica" -escupe otro. ¿Con que validez moral exigis vosotros, que vivis a todo trapo de camino entre Madrid y Miami, sin saber ni el dinero que teneis, al currante que os page los vicios y haga multimillonaria a la multinacional de turno? ¿Como se puede tener la cara de plantarse en plan victima sobre una vida de lujo? Y por ultimo ¿que esquina de la manta se reserva a los grupos que empiezan, a los grupos marginales?.

La industria ha abusado -y abusa- con los precios y las calidades.

Solo ahora que se ve con el rabo en el culo ofrece lo que no pueden dar los piratas; DVDs con videos, extras y demas. Todo, curiosamente, al mismo precio que antes. ¿No llorabais que no se podian bajar los precios? ¿Como vale ahora un album que lleva 12 canciones en el CD y 16 en un DVD (veridico) lo mismo que antes el mismo album con el CD a pelo? ¿Como puede valer un mismo album en Espana 18 euros y en Alemania (contrastado) 20 cuando los alemanes ganan mas del doble que un espanol? Ahora que las mafias e internet os revientan, ahora, que ya no teneis la sarten por el mango, pasais de la posicion dominante y abusiva a la apelacion mas rastrera de sentimientos. Pues yo, y muchos como yo respondemos:

Ahora, que os den por culo. Nadie puede pedirme que le pague la coleccion de coches de lujo, el yate y las cuatro casonas en Miami, la Sierra, o Marbella. Nadie puede pedir moral desde la inmoralidad."

Amén.

27.2.08

Boas a todos e todas. Ultimamente esta surxindo un debate sobre se galicia bilingüe si ou non. Eu non son nacionalista, son pai de 2 rapaces menos de 10 anos, e somos todos de fala galega. Levo seguindo un tempo os pasos desta plataforma, e con coñecemento de causa, podo decir que teñen actitudes totalmente totalitarias, fascistas, e que me lembran a esa época de antes do 75 "No sea bárbaro". Eles din que son bilingües, pero nin nas súas conferencias, nen no seu foro, nen na web nen nada usan o galego, so defenden os intereses do castelán. Fai pouco un responsabel do carrefour da Coruña atacou a unha empregada por falar galego, ¿onde estan os galicia bilingüe? fai 20 anos cando estudei me escolarizaron totalmente en castelán, ¿onde estaban eles para pedir o 50% ? Meus fillos me din, que en NINGUNHA ASIGNATURA falanlles en galego, ¿onde está a galicia bilingüe? Meu sobriño esta na ESO, e das 13 asignaturas que ten so unha lla imparten en galego, a asignatura de galego, ¿onde está a galicia bilingüe?. Esta xente é unha clara ofensa contra o galego, eles queren o galego si, pero alí illado na aldea, porque cando se lle tenta de dar certo nivel e trasladalo as institucións falan de imposición, totalmente penoso. Mirade os xornais, La voz, o faro... ¿en que idioma están? Penso que esta xente ten uns fines totalmente políticos, atacar a toda a xente de ideas nacionalistas, e en xeral a todos e todas os/as galego falantes, por iso eu estou totalmente en contra de esta plataforma, a cal logo para comprar firmas véndente algo que non din.

Según eles, unha estudante de ourense sufriu un trauma porque lle ensinaron toda a enseñanza en galego, ¿vos credes que isto é lóxico? A min ensinaronme todo en castelán, e non me molestou.

Eiqui tedes un video dun acto deles e mirade o final como tentan agredir a un opositor:

http://br.youtube.com/watch?v=ilfbvxbmTOM

e eiqui deíxovos algunhas das lindeces sacadas do seu foro:

Por supuesto, tenemos los casos más conocidos de La Coruña y Orense, pero además están los que se nombraron desde casi el mismo tiempo o más en español, si ya no empezaron nombrándose así siempre, como Órdenes, Villalba, Puentedeume, Villagarcía de Arosa, etc. Por cierto, respecto a Arosa, parece que es una derivación natural de la palabra gallega (y portuguesa) Areosa.

Ya, para terminar, una de las grandes barbaridades de los impositores fue atreverse con una palabra UNIVERSAL, en latín, que llegó a nosotros, intacta, con el paso de los tiempos: Finisterre. Los bárbaros la cambian por Fisterra.

Eu non son bárbaro señores.

¿Por qué se denomina al Ayuntamiento, Concello?. Me parece bien que cuando una persona esta hablando la neolengua, utilice el termino Concello, para referirse a la actividad municipal. Pero cuando el hablante utiliza la lengua del imperio, lo lógico será utilizar el término español, es decir Ayuntamiento. Sin embargo es muy frecuente oir en los medios de comunicación, escritos, hablados y audiovisuales, y por probable empapamiento propagandistico en la población general, la utilización del término gallego cuando se habla en gallego y el termino gallego cuando se habla en español, es decir siempre Concello. Esto produce una sorprendente desaparición de la palabra Ayuntamiento, como si fuese un término alejado de nuestra realidad.

¿Neolengua? O galego é tan antigo que o castelán

¿ Pais Vasco por Euskadi ? Yo mas bien, y siguiendo tus propios argumentos, me decantaria por Vascongadas. Supongo que hablarás igualmente de balompié, balon volea, hacer de piés y un largo etcétera. Fuera anglicismos, galicismos y galeguismos palurdos.

Eles piden aulas para quen queira estudar galego, e aulas para quen queira estudar en castelán, ¿a caso isto non é unha segregación étnica? ¿Aulas para negros e aulas para brancos? Por dios señores, que vivimos no 2008.

Queren que se lles ensine os seus fillos as cancións en castelán, ¿OLITAS VIENEN Y VAN? escusas totalmente penosas.

Podería seguir poñendo exemplos, pero o video e esas frases o deixan todo dito. Eu non quero que esta xente lle coma o tarro co seu fanatismo os meus fillos.

Non a Galicia Bilingüe e os seus intereses políticos

Si o galego, Si a Democracia





Lín fai un tempo (creo que no ano 92) unha carta ó director referente a unha muller que se queixaba de que en Galicia non tiña oportunidades de falar en castelán, nin de usalo, e argumentaba algo parecido ó que aparece nesta opinión, que o galego real non existe, que desapareceu fai tempo, e que agora trátase dunha neolíngua artificial, e imposta por xente ultra-nacionalista.


Mentras sega habendo xente así, o idioma terá moitos problemas para vivir en tranquilidade. Esperemos que os nenos de agora non falen galego obligados, senón porque realmente é o seu idioma.


Saudos.

6.2.08

Una mujer saudí fue detenida y encarcelada durante varias horas por la policía religiosa o "Mutawa" de su país por haberse permitido tomar una taza de café con un colega de trabajo en un restaurante público de Riad.

Yara, de 40 años y madre de tres hijos, trabaja para una importante compañía de la ciudad de Yeda (oeste) y fue enviada el domingo por sus superiores para inaugurar una nueva sucursal de la empresa en la capital, relata hoy el diario "Arab News" en su página web.

Por algún problema en la electricidad de la nueva sucursal, Yara decidió salir acompañada de un colega sirio a tomar una taza de café en un restaurante del mismo edificio, donde los dos fueron detenidos por miembros de la "Mutawa".

Acusada de estar en compañía de un varón "no pariente", algo prohibido en Arabia Saudí, la mujer fue trasladada a una sede de la "Mutawa", donde fue retenida durante varias horas sin poder contactar con su marido en Yeda.

Allí se le obligó a firmar un documento en el que confiesa que estaba en "julwa" (compañía de un hombre no pariente), antes de ser trasladada a la sección de mujeres de la prisión de Malaz.

Yara relata que uno de los miembros de la "Mutawa", una institución religiosa cuyo nombre oficial es "Comisión para la Promoción de la Virtud y la Prevención del Vicio", le dijo que su marido "no es un buen hombre", por permitirle viajar de Yeda a Riad sin estar acompañada de un varón de la familia y por dejarla estar en "julwa".

"Le dije que soy una musulmana fiel y madre de tres hijos, que no hacía nada malo y que mi marido sabía dónde estaba y qué hacía", dijo la mujer al diario, y subrayó que al principio rechazó firmar ningún documento, pero que fue obligada a hacerlo.

"Yo soy el Gobierno", le dijo el agente de la "Mutawa" que la detuvo, tras decomisar su teléfono móvil para que no llamara a su marido.

En la prisión de Malaz fue sometida a un interrogatorio, y se le comunicó que su colega sirio, un experto en economía, había sido también detenido, tras admitir que "solía salir con ella a tomar café" en lugares públicos, dice la publicación.

Yara permaneció en esa cárcel hasta que el marido, Hatem, director ejecutivo de otra empresa, llegó a Riad para sacarla de la prisión, después de que un amigo le informara por teléfono sobre la detención de su mujer.

El marido, que tuvo que firmar varios documentos para conseguir su excarcelación, calificó lo sucedido a Yara de "secuestro".

"Estos (los Mutawa) son unos matones... le dijeron (a Yara) que son el Gobierno y la pobre no pudo resistirles", dijo Hatem, según Arab News, que afirma que el colega sirio aún sigue en la cárcel.

En Arabia Saudí, donde se aplica una interpretación estricta de la "Sharía" o Ley Islámica, se impone la segregación entre sexos en espacios públicos y no se permite a las mujeres conducir coches o practicar trabajos como peluqueras o masajistas.

Además, las mujeres saudíes no pueden viajar sin "mehrem" (un varón de la familia), entre otras restricciones.

Estas restricción las aplica la policía religiosa, que ha sido blanco en los últimos años de duras criticas y acusaciones de opresión e intromisión en la vida personal de los saudíes.

El Gobierno de Riad, ante las repetidas críticas a la actuación de la "Mutawa", afirmó con anterioridad que estudia la adopción de medidas para restringir sus poderes.

Además de patrullar los lugares públicos, incluidos colegios y edificios administrativos, los alrededor de 5.000 miembros de la "Mutawa" vigilan que las tiendas y los comercios cierren sus puertas durante las cinco oraciones diarias que exige el Islam, y que los hombres acudan a las mezquitas para esas cinco plegarias.

Lo ocurrido con Yara se publica mientras la relatora de la ONU sobre la violencia contra las mujeres, Yakin Erturk, se encuentra de visita en Arabia Saudí para estudiar la situación de las mujeres en este conservador reino árabe.






Mejor no decir nada.

31.1.08


Imprudencias.

Cada año, mucha gente muere en las carreteras, sobre todo gente joven, lo cual no me extraña, muchos apenas acaban de sacarse el carnet de conducir, encima con coches o muy buenos o muy viejos, sobre todo cuando salen de fiesta, y no pueden evitar el consumir grandes cantidades de alcohol, o de drogas, o ambas cosas a la vez.

Y lo que es peor, luego reciben los supervivientes indemnizaciones millonarias, cuando antes del accidente saben perfectamente lo que les puede ocurrir si salen de esa manera, solo a beber, a drogarse, etc.

No digo que siempre pase, pero si pasa una vez, es la última, muy poca gente sale a contarlo. Y luego hay que ver a la familia llorando por semejante pérdida......

Hace unos meses, un tio al que por desgracia conocí, se sacó el carnet de conducir. Por desgracia, sigue conduciendo, y me explico.

Aprobó a la 6ª el examen práctico, lo cual ya no es una buena señal. El primer día, justo el día en aprobar el examen, tiene un accidente circulando a 140km/h, el coche siniestro total, milagrosamente, él y 3 amigos salen ilesos, cuando el coche da varias vueltas de campana. Buen inicio en la vida de llevar un coche, así me gusta.

¿Saben que hicieron sus padres? Pues comprarle un coche nuevo, exactamente la mejor solución. Después de todo lo anterior, encima le compran un coche nuevo.

Ahora ya sé el motivo de tantos accidentes entre la juventud..... a veces, es una lástima que no hayan más para que algunos, solo algunos, puedan aprender lo que es la vida, y lo muy fácil que es perderla, y lo imposible que es recuperarla. Solo entonces, bajarán de verdad los accidentes con víctimas mortales.

Para acabar, una historia, a quien no le guste, que se aguante, no me interesa:

"Salí de fiesta mamá. Fui a una fiesta y me acordé de lo que me dijiste.

Me pediste que no bebiera alcohol mamá. Por eso, bebí un Sprite.

Sentí orgullo de mi misma. Hice una elección saludable y tu consejo fue correcto. Y cuando la fiesta finalmente acabó la gente empezó a conducir sin estar en condiciones...

Fui a mi coche con la certeza de que iría a casa en paz. Nunca podría imaginar lo que esperaba mamá... algo que no podría esperarme. Ahora estoy tirada en la carretera y oigo a un policía decir:

"El chico que provocó este accidente iba borracho".

Mamá, su voz parecía tan distante...Mi sangre está derramada por todos lados y estoy intentando con todas mis fuerzas no llorar. Puedo oír a los médicos diciendo:

"Esta chica va a morir".

Él , como yo, había salido de fiesta él decidió beber y conducir y ahora yo tengo que morir...Por qué las personas hacen esto mamá? Sabiendo que esto va a arruinar vidas...

El dolor me está cortando con un centenar de cuchillos afilados. Dile a mi hermana que no se asuste, mamá, dile a papá que sea fuerte, os quiero tanto, me gustaría que me dieseis un último beso.

Alguien debería haber dicho a aquel chico que está mal beber y conducir...

Tal vez si sus padres se lo hubiera dicho yo ahora estaría viva... Mi respiración se está debilitando, mamá, y tengo mucho miedo...

Estos son mis últimos momentos y me siento tan desesperada.... Me gustaría que me pudieras abrazar, mamá, mientras estoy estirada, aquí, muriendo.

Me gustaría poder decirte que te quiero, mamá...no siento mi cuerpo,no puedo más mamá, te quiero.. adiós..."

Por supuesto, todo seguirá igual............ la especie humana es así de desgraciada. Que lástima.

29.12.07

Esto lo escribí en otro sitio ya hace un tiempo, pero creo que sigue valiendo lo mismo para ponerlo aquí:

"Cada vez más la sociedad me sigue decepcionando, y mucho.

Tenía pensado hablar de otra cosa, pero la noticia que escuché esta tarde en la radio me hizo pensar, y casi me hace enfadarme por la injusticia que se puede cometer.

No sé si alguien lo sabe, o si alguien escuchó este caso, pero una joven en sevilla quiere donar parte de su hígado para salvar a otra persona. Todo bien por el momento.

Lo que realmente complica el caso es que la joven es menor de edad, le quedan apenas 5 meses para cumplir los 18 años, y esa otra persona es su hija recién nacida, a la que los médicos no le dan una esperanza de vida de los 5 meses que necesita su madre para poder donar legalmente parte de su hígado, y así salvar su vida, que apenas acaba de empezar.

La ley es muy clara al respecto, y no permite en ningún caso la donación por parte de menores de edad, salvo en caso de muerte del donante, tan SOLO en ese caso. El motivo es sencillo, así se evita la venta de órganos de menores, tan necesarios siempre, en especial riñones (se puede vivir perfectamente con tan solo un riñón) e hígado (por su capacidad regenerativa, se puede extraer parte de ese órgano sin problemas).

Pero el sentido común es mucho más claro, y en mi caso pienso que da igual la ley, en un caso como este, si hay que ser ilegal, hay que serlo necesariamente. Y es que un dato que escuché en la radio era que el juzgado denegó la petición amparándose en dicha ley, pero que pusiese un recursos ante un tribunal superior para que en vista de tan excepcional situación, pudiese efectuarse la donación a tiempo.

Aquí hay otro problema, y es la lentitud de la justica española, y en parte por culpa de la manía que tienen algunos de denunciar absolutas tonterias (y mejor no me extiendo, pero conozco personalmente cada disparate que es para denunciar a los denunciantes por idiotas), y en este caso, no hay tiempo, no se pueden esperar meses para lograr una decisión lo más justa posible. Hay que decidir lo antes posible, MAÑANA es tarde, mejor es HOY.

Prefiero no meterme en el caso de esa joven, que seguro que estará desesperada ya, pero estoy seguro que ante una posible tardanza, no esperaría a la decisión de los jueces, aunque me metiesen en la cárcel luego, la vida de mi hija estaría ya a salvo.

Esperemos que por una vez, el sentido común se imponga, y se piense que si bien el cumplir una norma es parte de la vida corriente de todo el mundo, la flexibilidad permite el cumplir con esa norma de una manera más justa, y para lo que realmente se necesita. Y es que no pensar en las posibles excepciones, o casos imprevisibles, puede dar lugar a mayores problemas que el no cumplir dicha norma.

Por una vez, espero tener esperanza, aunque luego hayan 1.000 otros temas que me hagan pensar lo contrario.

Saludos."

Sigo pensando lo mismo, aunque por suerte, esta vez hubo un final feliz. Pero esta vez, otras muchas veces no ocurre así.

27.12.07

CUANDO LA IGLESIA CASABA A HOMOSEXUALES

JOSÉ MANUEL VIDAL

Cuando la Iglesia Católica se escandaliza con el cisma provocado por la consagración del obispo gay de la Iglesia Episcopaliana Gene Robinson, algunos recuerdan que hasta el siglo XI, la institución era mucho más liberal... «En nombre de San Sergio y San Baco os declaro marido y marido». Los presentes aplauden y el sacerdote bendice a los contrayentes. Así ocurría en cualquier iglesia católica en el año mil. En la Edad Media, la Iglesia católica no sólo no repudiaba a los gays, sino que hasta los unía en santo matrimonio. Lo descubrió hace una década el historiador de la Universidad de Yale, John Boswell, que publicó su extraordinario hallazgo en un libro titulado Cristianismo, tolerancia social y homosexualidad (Ed. Munchnik).


Boswell descubre decenas de manuscritos originales, que presentan los rituales religiosos matrimoniales efectuados durante toda la Edad Media por sacerdotes católicos y ortodoxos dentro de las iglesias para consagrar bodas entre personas del mismo sexo.Para llegar a sus explosivas conclusiones Boswell recorrió todas las grandes bibliotecas de Europa, incluida la Vaticana, donde encontró muchos de sus manuscritos. La cosecha: 80 manuscritos originales de las ceremonias de bodas gays, en las que se invocaba como protectores a San Sergio y San Baco, dos oficiales romanos que vivieron entre el siglo III y IV.

A juicio de Boswell, con el paso del tiempo, la Iglesia va abandonando sus raíces evangélicas para consolidar las jerárquico-institucionales.Es entonces, cuando la comunidad gay pasa a ser considerada hereje, deparándosele la misma suerte que corrían judíos, musulmanes o usureros. Los manuscritos litúrgicos de las bodas homosexuales resucitan de mano de Boswell. «Las bodas entre personas del mismo sexo son un hecho histórico. A pesar de que, incluso los defensores de los derechos de los gays, sigan pensando que se trata de una indulgencia extravagante de nuestros tiempos, de una experiencia nueva en una sociedad liberada», sentencia el historiador.

Dos años después, en 1995, poco antes de morir, Boswell publica otro ensayo sobre el mismo tema titulado El matrimonio de semejanza: uniones del mismo sexo en la Europa premoderna en el que ofrece el texto de otras 60 liturgias cristianas diferentes de las de su primer ensayo. En todas ellas se bendicen y santifican los amores homosexuales.

La liturgia matrimonial gay más antigua, según Boswell, procede de un manuscrito griego -el Barberini 336-, conservado en los Archivos vaticanos. El manuscrito es del siglo VIII, pero el rito que recoge se remonta al siglo II o III. «Se trata de ceremonias en las que se escenifica lo esencial del matrimonio: un compromiso afectivo permanente entre dos personas, reconocido por la comunidad eclesial». Parece ser que las liturgias gays más modernas se remontan al siglo XVIII entre los cristianos de Albania.



Para que luego digan que es pecado y tantas y tantas cosas................

25.12.07

"La nomina de mi padre. (Artículo de Forges en El País)

La nómina de mi padre en diciembre de 1979 era de 38.000 pesetas. Él trabajaba como peón en una obra. En ese mismo momento le ofrecieron comprar una casa. Le pedían un total de 500.000 pesetas por ella.
Decidió no arriesgar y continuar viviendo en régimen de alquiler, en unas condiciones muy buenas. Se trataba de una casa modesta pero muy bien ubicada, en pleno centro de un pueblo cercano a Barcelona. A los pocos meses mi padre y mi madre compraron un terreno en otro pueblo de la misma provincia y en menos de cinco años de esfuerzo ya habían levantado y pagado una vivienda de 120 m2.

Han pasado 27 años. En 2006 y en el mismo pueblo donde viven, un piso modesto de 75 m2 a las afueras no se encuentra por menos de 35 millones de pesetas, y estoy siendo muy generoso.

En el año 1979 el coste de un piso era del orden de 14 mensualidades
De un peón de obra 38.000 pts/mes x 14 meses = 532.000 Pts.

El sueldo en 2006 de un universitario recién titulado en ingeniería informática sin experiencia profesional no llega a las 200.000 pesetas mensuales.

En el año 2006 una vivienda modesta cuesta 175 mensualidades (14 anualidades!!!) de un ingeniero informático. 200.000 pts/mes x 175 meses = 35.000.000 pts

Las jóvenes de hoy necesitaríamos cobrar 2,5 millones de pesetas mensuales para estar en igualdad de condiciones con nuestros padres que compraron una vivienda a principios de los años 80.
2.500.000 pts/mes x 14 meses = 35 Mill. de Pts.

Los pisos en el año 2006 deberían costar 2,8 millones de pesetas para que los jóvenes de hoy estemos en igualdad de condiciones con nuestros padres en 1979 200.000 pts/mes x 14 meses = 2.800.000 pts

No encuentro adjetivo alguno en el año 2006 para calificar lo que mi padre consideró arriesgado en 1979.

Está claro que los pisos no van a pasar a costar de la noche a la mañana 30 veces menos, de 35 a 3 millones.

También está claro que no voy a cobrar 2,5 millones de pesetas mensuales, por muy buen trabajo que encuentre y por muchos estudios que tenga.

Lo primero que se le ocurre a uno es seguir viviendo en casa de sus
padres y ahorrar el 100% del sueldo durante los próximos 14 años, para el año 2020 (yo rondaré ya los 40 años de edad) tendré el dinero suficiente para comprar una vivienda al coste del año 2006 pero, por supuesto, no al coste del año 2020. Evidentemente esta ocurrencia la desecha uno antes de hacer cualquier cálculo.

Aunque un joven bienintencionado consiga ahorrar 2, 4 o 6 millones con mucho esfuerzo en pocos años, a día de hoy nunca podrán evitar lo siguiente:

1) Pedir un préstamo al banco a 40 o 50 años (si consigues ahorrar 2,
4 o 6 millones puedes reducir el período a 35 - 45 años, pero 5 años no
supone prácticamente nada cuando estamos hablando de medio siglo de pago). Te darás cuenta de que no vives en una democracia sino en una dictadura. El dictador no se llama Francisco Franco o Fidel Castro sino La Caixa, BSCH, Banco de Sabadell o, en general, “la banca”. Ni siquiera tendrás la libertad de decir lo que piensas a, por ejemplo, tu jefe, no vaya a ser que cierre el grifo y no puedas pagar al dictador.

2) La otra solución es pagar un alquiler de por vida. En este caso el dictador se llamará Juan García, José Pérez o Pablo el arrendador. La situación no es distinta a 1).

Después de esta reflexión ten la delicadeza de no decir a un joven que su problema es que no ahorra, eso fue válido para ti en 1979, incluso era valido para algunos jóvenes en 1999, pero no en 2006, en 2006 sólo consigues cargar con más impotencia, si cabe, al muchacho.

El esfuerzo de nuestros padres, sin duda alguna admirable, no era estéril podían obtener una vivienda de propiedad en un período de 5 años).
El mismo esfuerzo realizado por nosotros, los hijos, sólo llega para quizá reducir en 5 años una hipoteca de medio siglo.

La vivienda nunca fue un objeto para enriquecerse, sino para vivir
Es de lo poco material que sí necesitamos. La ley del libre mercado puede establecer el precio de los televisores de plasma al precio que quiera… yo no los compraré… pero nunca tuvimos que permitir que esa misma ley fijara el precio de la vivienda, porque todos necesitamos vivir en una y no todos podemos pagarla. Los jóvenes, incluso aquellos que tenemos estudios superiores, no podemos competir”.

Forges, EL PAÍS, 2/5/2006
AÑO 1980 AÑO 2006 SUBIDA EN %
SALARIO 40.000 300.000 750,00%
MENU 80 1.300 1.625,00%
VIVIENDA 1,350.000 40,000.000 2.962,96%"

Seguro que a muchos les suena este texto, y seguro que les suena sobre todo a quienes van a comprar una casa.

Solo les puedo desear una cosa, y es suerte, y ánimos para estar pagando durante 50 años por un lugar donde vivir, esta y no otra es la mejor manera de favorecer el alquiler.

Lo malo es que no va a variar, la gente invirtió tanto que si lo pierde, el país va a la quiebra. Vamos, exactamente igual que en 1929 en estados unidos, y es que la historia se repite. Raro, ¿verdad?

24.12.07


He pasado toda una vida de continuo esfuerzo y sacrificio, en todos los sentidos. Un padre que no me quería -a mis hermanos tampoco- y al que le importaba tanto o menos como el ganador del campeonato local de dominó. Una familia desestructurada, un cambio de ciudad importante a una temprana edad con las implicaciones que conlleva, una ..., bueno, creo que tampoco necesitamos tantos detalles.
Trabajaba y no me ganaba la vida nada mal hacia finales de los 80 cuando sufrí un brutal atropello. Las múltiples operaciones, los 15 meses de baja, las largas sesiones de recuperación, la pérdida de la novia -me dejó por un amigo porque creía que no me iba a recuperar- que me abandonó cuando aún no podía ni salir de la cama del hospital, el dolor, ese sí era grande y me acompañaba cada día.
Pero fue pasando el tiempo y me recuperé, contento de reincorporarme al trabajo. Ahora me río pero en su momento fue un drama, ese primer día tras los 15 meses de baja, en que me entregaron la carta diciendo que estaba despedido.

La juventud todo lo puede (o eso se ha dicho siempre) y trabajé en varias empresas hasta principios de los 90, donde viendo venir la crisis que estaba por llegar decidí montar mi propia empresa. Menudo fracaso. Os aseguro que no saldrá nunca en ningún manual empresarial. Pero no me rendí y probé por segunda vez. En esta ocasión, aparte de todo el dinero que tenía también perdí a mi mejor amigo.
Como he sido perseverante y no pensé que los fracasos fuesen por mi mal hacer, vendí todo lo que tenía -que no era gran cosa desde luego- y empecé el tercer proyecto empresarial. Corría el año 94.
Como la cosa no funcionaba bien pero pensaba que sí podía funcionar, aproveché para casarme. Eso también salió mal. Dedicar 18 horas a la empresa es perjudicial para la salud, especialmente la matrimonial. Más aún, cuando esas horas las dedicas no para ganar más sino porque no te queda más remedio si no quieres irte a tomar viento y cerrar.
Pero coño, el proyecto se fue consolidando, ya tenía empleados y ganaba dinero suficiente para poder comprar un piso. Y como era previsible, me pidieron el divorcio (hará 7 años ahora). El juez, un gran tipo por cierto, dijo que el piso era para ella, así como una poco despreciable pensión (que sigo pagando a día de hoy, aunque pronto dejaré de hacerlo).
Mi vida fluctuaba, como la bolsa, pero volqué el esfuerzo en el trabajo. La empresa se hizo fuerte y rentable, hasta lo que es hoy en día, donde trabajamos 18 personas directas y 4 indirectas.

Hace 4 años conocí a la persona que es mi gran amor y actual mujer. No me equivoco al afirmar que han sido los 4 años más felices de mi vida. Especialmente este último porque hace 3 meses nos quedamos embarazados. Bueno, se quedó ella. Cuando nos enteramos, no se, simplemente fue increíble. Ambos tenemos prácticamente 40 años y las oportunidades de ser padres cada vez eran menores. Por fin lo habíamos logrado.

Todo iba bien. El desarrollo del feto correcto, mi mujer algo delicada y con molestias pero bien. Y hoy viernes (ayer por la hora ya), bueno, hoy le han diagnosticado un cáncer de mama que está hiper desarrollado y que está consumiendo su cuerpo por días.
Los médicos han dicho que con esa evolución del cáncer tiene una esperanza de vida de 3 meses y que el niño no sobrevivirá. Y yo no quiero llorar delante de ella, que lo sabe todo, porque creo que debo animarla en todo momento y estar a su lado.
Y estoy cansado, me siento muy cansado de luchar y luchar para cuando creo tener algo bueno me lo arrebaten así.
Ya no me queda nada por lo que seguir aquí. Voy a ser fuerte y permaneceré a su lado todos los días que le quedan en esta vida. Pero ya está, se acabó. Luego, me iré con ella a otro mundo, a otra vida, a donde sea, porque quienesquiera que haya allí no podrán ser tan despiadados.

Esto se lo dedico a una amiga muy especial, donde quiera que esté, aunque no pueda saludarla, esto va por ella.

Por alguien quien si se preocupaba por los demás, demasiado muchas veces. Por eso me permito la licencia de copiarle un mensaje suyo en unos foros donde participaba, y ponerlo en este fotolog, solo para que no se pierda una historia que todo el mundo debería tener presente.

Saludos, linda galeguiña.

Gracias por leerlo todo, y recuerden esta historia cuando piensen que su vida es un desastre. Puede que solo lo sea por detalles sin importancia, pero que lo realmente importante siga adelante.

Aunque me extrañaría si alguien pensase en eso, solo hay que ver alrededor para ver de que se preocupa la gente.

En fin, el mundo es una mierda, lo malo es que nadie lo va a limpiar. Ni ahora, ni nunca.

PD.- La foto es simplemente por poner algo, ¿o también piensas en ver la foto y pasar del texto?

Isla independiente del mundo exterior, país en la quiebra después de ser uno de los más ricos.

Es lo que pasa cuando tanto dinero de toda la población es manejado solo para sacar más dinero, y no para ayudar y poder tener un buen futuro. Ahora no hay ni dinero, ni futuro.

La gente debería pensar más a largo plazo, y no simplemente en dinero, y como ganar más. Porque luego se pierde, y no se puede recuperar. Y ya no hay futuro.

Seguiremos esperando cosas así, la especie humana no cambiará.

22.12.07


Cuando se busca la foto perfecta, muchas veces hay que buscar el momento correcto.

Y el momento solo ocurre una vez, perderlo significa ya no poder conseguir esa foto que tanto se busca. Y volver a empezar otra vez con la esperanza de poder conseguirla, y no siempre hay una segunda oportunidad.

Alguno debería poner esto en su vida

8.1.04

Primer post del lugar.